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2) 2 códices y manuscritos con que enriquecerla. Una puerta pequeñísima conduce á esta hermosa mantión, y oonio dice un escritor, La puerta es lo único que en ella hay pequeño; que siempre fué modesto y humilde el aspecto de la sabiduría. Los santos códices sacados de las Catacumbas fueron el origen de aquella Biblioteca de Letrán, origen á su vez de la del Vaticano. El traslado de la Santa Sede á ÁTiñón, y su vuelta á Roma después de ese lamentable interregno, menoscabaron no poco aquella riqueza bibliográfica, multiplicada y acrecentada briosamente después por Nicolás V, Sixto IV, Julio II, León X, y Sixto V sobre todo, el acometedor franciscano que, vistiendo el mismo tosco sayal de nuestro gran Cisneros, llevó á cabo en Boma empresa bibliográfica parecida á la que terminó el Cardenal español fundando la Biblioteca Complutense. La Biblioteca Vaticana no solamente enseña y deleita con los libros, papiros, medallas y objetos preciosos que contiene, sino con las pinturas que decoran los muros y techos de sas salones, dt senvolviendo en series ordenadas, ya la historia de los conocimientos humanos, ya la proseenciCn de los concilios, ya los hechos más culminantes de la historia de los Papas. Bn los siete grandes pilares ó columnas cuadradas que dividen el salón en su longitud, hay otras pinturas que representan Ja historia de Iss letras, y la última pilastra, junto á los arcos, tiene entre las efigies de San Silvestre y Constantino tsta inscripción: Jesús Christ us, 7 iagúter, cwlestis Aoctrince auetor. En los intercolumnios de este salón principal hay objetos de altísimo precio cedidos por Papas, que á su vez los recibieron como dones de los soberanos: tales son los grandes candelabros de porcelana de Sevres que Napoleón I regaló á Pió Vil, etc. etc. Si en la Biblioteca se condensan los trabajos científicos emprendidos ó conservados por la Iglesia, en las galerías de JBelliiedere, en la Pinacoteca, en la capilla Sixtina y en las múltiples obras de Miguel Ángel y Eafael, está hecha la historia del renacimiento de las artes. Las Logias de Eafael, representadas en nuestro segundo grabado, son tres órdenes de galerías ó pórticos que se elevan en el patio de San Dámaso, formando una de las mejores alas del edificio Vaticano. Eafael dejó LAS LOGIAS DE EAFABL en ellas resplandores de su genio como arquitecto y como pintor: en la segunda de estas galerías, cuya bóveda respectiva se divide en trece compartimientos correspondientes á otros tantos arcos, Rafael quiso representar los sucesos más interesantes del Antiguo y del Nuevo Testamento, incluyendo cuatro cuadros en cada uno de los huecos ó cúpulas de las arcadas. Desde la creación del mundo hasta la construcción del templo de Jerusalén y la visita á Salomón de la reina de Sab se com- prenden cuarenta y ocho cuadros; los otros cuatro están consagrados á la vida de Jesucristo. En todas estas obras de arte márcase la diferencia entre el pintor de ürbino y Miguel Ángel: éste, anatomista, vigoroso y apocalíptico en los profetas, sibilas y condenados de la capilla Sixtina; aquél, dulce y plácidamente interesante en las escenas del pueblo hebreo y de la vida de Jesús. Mientras la mayor y la mejor parte del Vaticano está destinada al arte, á la ciencia, y más que nada á la divinidad y glorificación de Dios, las estancias más retiradas y modestas sirven de habitación particular al Santo Padre. No de otro modo Felipe II, al levantar el grandioso edificio esourialense, dijo que hacia un palacio para Dios y una choza para el rey. Los mismos jardines que sirven de recreo y paseo al Papa, no tienen el esplendor lujoso qne se admira, por ejemplo, en las villas Borghesi y Pandolfini j en otros jardines famosos de Eoma. Mas ya que no en rica magnificencia, ganan á los demás los jardines del Vaticano en el hermoso panorama que ios circunda. A un lado, la basílica de San Pedro dominando el horizonte con su cúpula gigantesca; á otro, la inmensa fábrica del Vaticano con su mole de edificios elevados sobre una suerte de terraza de colosales proporciones. En esa extensión, de un kilómetro cuadrado próximamente, tiene el Sumo Pontífice y Obispo de Eoma todo su dominio temporal. Mas á poco que se medite recorriendo las salas y galerías del Vaticano, se comprenderá que el dominio del Papa es pequeño, á manera de las quintas esencias, que encarnan y resumen en poco espacio infinidad de fuerzas y cantidad de materia considerable. Las reliquias del arte clásico y los recuerdos del Renacimiento, las valiosas ofrendas de los soberanos europeos y los múltiples regalos hechos por la cristiandad en infinidad de romerías y peregrinaciones, dejan ver claramente el antiguo poder y la moderna é innegable influencia del Papado en la vid de la humanidad. Verán ai Papa los peregrinos conducido en la silla gestatoria, rodeado por los guardias nobles, por los suizos de abigarrado uniforme ideado por Miguel JAKDINES RESERVADOS DE SU SANTIDAD Ángel, por los cardenales y serviciores laicos; le oirán, bajo la inmensa nave de San Pedro, lanzai la bendición urbi et orM, con voz potentísima, que parece salir milagro amen e de la garganta del Papa anciano; mas también los quesean recibidos luego en audiencia particular, verán al Papa humilde, afable, modesto, tal como le pintó Mr. Chartran en el retrato que ofrecemos á nuestros lectores. Su atractiva y