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235 La emancipación del cuerno en París ha de cambiar la faz del arte, y aun las de los toros. La mayoría de nuestros, digo, de sus lidiadores, procurará contratarse en París, donde las empresas taurinas ofrecerán más dinero. Las estrellas ó los luceros de la tauromaquia española nos abandonarán, en sus arrebatos artísticos, buscando más luz, mayores horizontes. ¡Qué porvenir para los toros 1- ¡Qué ocasión para lanzarse, Jerónimo I Así exclamaba una señora, leyendo la noticia halagüeña referente á la autorización para las corridas formales en París, y otros excesos. ¿Y qué quieres decir, Bárbara? la preguntó el esposo. ¡Si yo fuera hombre! Los muchachos novilleros y aprendices que no podían aspirar á meter la cabeza en la Academia francesa, se enorgullecerán, y dejándonos sumidos en el dolor, partirán pour Paris á matar, rajar, pinchar ó faire la barbe aux taureaux con arreglo á su especialidad. Los toros, que hasta hoy no habían logrado meter el cuerno entre la buena sociedad, y solamente enfundado podían usarle en París, preferirán también aquellos circos por vanidad. Y aquí nos quedaremos con los conocidos ya y con los retirados al corral. ¡Los toros se van! Pero se van á más. Los pensamientos comilevantados se realizan. El que fué espectáculo exclusivamente e s p a ñ o l será, dentro de poco tiempo, espectáculo europeo. Habrá toros protestantes que dice uno. ¡Si yo fuera toro! -Poco había de tardar en hacerme matador. ¿De qué ó de quién? -De toros. -Pues anda, lánzate á matadora: hay ejemplares. ¡Ah! ¡Si tú dejaras el pupitre por la muleta- ¡No permita Dios que la necesite! -Otro pelo echaríamos. -No; otro cuerno, dirás. París es el porvenir de la juventud trenzada. Aquella será la berza del toreo del porvenir, como traduce un asesino de ambos idiomas una novela francesa al casteIJano: Le berceauj la berza. E. BE P A L A C I O (DIBUJOS DE M E C A C H I S)