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REVISTAMLUSTRADA f ANO IV MADEID, l i DE A B R I L DE 1894 NUM. 15 Í ESCENAS SEVILLANAS UNA JÜBKGA Ü l g os forasteros y towristes que con motivo de Jas famosas ferias de Sevilla visitan la hermosa ciudad del Guadalquivir, i l f f i sienten ante todo la natural curiosidad por conocer las típicas costumbres andaluzas. Alguno se irá de Sevilla sin parar 1 1 mientes en las bellezas arquitectónicas que contiene, recuerdos del arte arábigo- español, mas ninguno dejará de apurar i p a g en los colmados sendas cañas de Manzanilla y de oír embobado las coplas andaluzas, el palmoteo de los jaleadores y el I ritmico taconear de alguna bailaora de la tierra, neta y legitima descendiente de aquellas bailarinas gaditanas que deleitaban en Boma á los patricios, á los senadores y á los pretorianos. BI cuadro que hoy reproducimos, original de nuestro ilustre colaborador Sr. García Ramos, es una animadísima escena sorprendida en cualquier colmado de Sevilla. La bailaora acaba de colocarse graciosamente sobre el peinado nn sombrero masculino y empiez á taconear y agitar los brazos entre los (olés) y j bravos I de los mozos cruos y las palmadas de ellas. Sobre el mantel han rodado las cañas vacías; uno de los chicos, apoyado de codos en la mesa, anima á la bailaora con alegres y animadas explicaciones; el otro, sentado apenas en el borde de la silla, parece poner todo su espíritu en la mano que rasguea la guitarra acompañando el baile, las coplas y las palonadas. Todo el cuadro respira alegría, animación y vida netamente andaluza y propiamente sevillana. (CDADKO DB D JOSÉ GAKCIA EAMOS)