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6. -Después do lo cual, que quieras que no, doña Fe hace que Pepín se ponga de tiros largos, con cuyo motivo éste endilga al regocijado público un monólogo cuajado de retruécanos, que da gloria el oírlo. 7. -Y vuelve á salir doña Fe acompañada de D. Lino, y vuelta á hablar en griego, y vuelta á no querer entenderse, y sin entenderse siguen cada cual creyéndose lo que le da la gana, y sin entenderse arreglan la boda, y sin entenderse cantan un terceto en el que á todos les rebosa la alegría por los poros. 8. -Hasta que el vizconde pone las cosas en claro, y se arregla la boda á pesar de ciertas exigencias del novio, porque D, Lino accede por Fe, Pe accede por Esperanza, y el público por caridad... no silba la obra. LAS MAMAS TERRIBLES Doña Eufrasia lia venido mny á meiios. Doña Eufrasia va perdiendo carnes de día en día, porque no está acostumbrada á las privaciones ni puede avenirse con la triste situación que la ha creado la viudez. ¡Ay! exclama á cada paso. ¡Pensar que yo lie sido una de las primeras jóvenes de Tembleque! ¡Parece mentira cómo cambian los tiempos 1 La verdad es que Doña Eufrasia pasó toda su juventud rodeada de halagos, porque su padre era alcalde y estaba condecorado con la cruz sencilla de Isabel la Católica. En Tembleque todos la respetaban, y llegó á poseer una renta muy decente. Eufrasia se casó con un funcionario público, oficial quinto del Gobierno civil de Toledo, que la consideraba como ella merecía y no quiso nunca negarla el más ligero capricho. -Manuel, decía Eufrasia á su esposo, quiero comprarme un molde para hacer flan. -Cómpratelo, respondía Manuel sobre la marcha. -Manuel, se me ha antojado un cegillo para limpiarme la dentadura. -Pues á comprarlo inmediatamente. Era un excelente esposo el tal Manuel, y Eufrasia se tenía por una de las mujeres más felices del mundo. Para colmo de venturas, la Providencia le había concedido una hija chata, con ojitos negros y la cabeza redonda; parecía una perra pachona, pero Eufrasia la tenía por un verdadero ángel. Manuel se mojó una noche al salir del casino, y sucumbió víctima de un catarro. El papá de Eufra- nm