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Á OCHO DÍAS VISTA Los nuevos rabadanes. -Prodigios de actividad. -Cuerda para tres meses. -Las copias de Estado. -Las circulares de Gobernación. Gracia y Justicia y Hacienda en su propia tinta, -Una ley de pistón. Operación quirúrgica del Tesoro. -Las primeras autoridades de Madrid (Kocturno) -Apariciones á deshora. -Prodigios de diligencia y de tren expreso. Inglaterra y España á partir un Peñón -Llevada de aguas á Gibraltar. -Melchisedec y Rebeca. Agua salada y proposición ítíem. Lo que hay en España es de los españoles. -Cómo quieren que esté el Peñón. -A mandar llover. Los nuevos rabadanes que desde la Semana de Pasión dirigen el esquilmadísimo y siempre paciente ganado español se desviven por acreditarse eñ pocos días, y empuñan briosamente las riendas del Gobierno, sin soltarlas un instante, ni siquiera en los días de Jueves y Viernes Santo, de huelga absoluta y universal para los cocheros. Pero hay libreas tan codiciadas, que no se sueltan así como así. Todas las autoridades de reciente nombramiento rivalizan en actividad y en celo mal reprimido, y diariamente prestan á la patria un par de docenas de servicios cuando los míseros mortales nos entregamos al blando sueño, ellas andan todavía por la calle, parándose delante de las farolas á ver cómo reluce el puño del bastón y dando golpes con la contera sobre los adoquines del empedrado. No sabemos para cuánto tiempo tendrán cuerda; pero mientras les dure, es peligroso oponerse á su paso. En el ministerio de Estado se consumen diariamente infinidad de resmas de papel rayado (porque en ese ministerio no conviene torcerse) para copiar, traducir, extractar y trasladar el texto del famoso tratado de (Dios nos ayude) que puede llevar el siguiente título: Más vale paz en mano, que cuatro millones de duros volando. En Gobernación no se escribe menos, ni mucho más. Circular á los gobernadores sobre el trabajo de los obreros, circular sobre las epidemias, otra circular para que se entretengan los cajistas de la Gaceta y ¡ande dSF 7 i el movimiento! es decir, ¡ande la circulación! D. Alberto quiere, sin duda, eclipsar á Alberto el Grande, no sólo en la estatura, sino en los escritos también. Entre tanto, las autoridades civiles de Santander son sorprendidas por la segunda explosión del Machichaco; pero lo que ellas dirían: -No es nada; ¡un cabo que estalla! Los ministros de Gracia y Justicia y Hacienda se presentan del mismo modo, en su propia tinta. El primero prepara una ley contra los anarquistas y sus explosivos. Será, de seguro, una ley de pistón. El segundo lleva entre manos una operación de crédito. Y aunque el derrengado Tesoro no está para resistir muchas operaciones, hay quien confía en la pericia quirúrgica de D. Amos. Las primeras autoridades de Madrid trabajan como desesperadas. El simpático gobernador recorre á deshora las inspecciones de orden público y puestos de vigilancia. El no menos simpático alcalde, cabalgando j- VíV- en brioso corcel, sorprende á altas horas de la noche á los vigilantes de consumos. Fantástica y edificante escena que nos hace recordar las milagrosas apariciones de Santiago (no Ángulo, sino el apóstol)