Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
adquirido con las humedades de tanto viaje marítimo, con el manejo de tantos y tantos papeles mojados, ó en el largo baño de asiento que allí le hace tomar S. M. Sheriffiana. Pronto saldrá de él, según parece. El regreso de la embajada se indica como muy próximo, y ya se habla de que el ministro de Estado irá á Cádiz con objeto de recibir al general y á todo su séquito á la orilla del mar. Allí aguardará á que el vigía dé la señal con este grito: -De Tánger viene una embajada cargada de Adivínelo quien sea diestro en esta clase de juego de prendas. Yo no sé de qué vendrá cargada. Pero que vendrá cargada, es indudable. Sí España no es, como quieren nuestros calumniadores, una nación imposible y atrasada. Aquí, en el pensar, en el comer, en el vestir, en el leer y en el estallar, podemos pulsear con el primero. Lo que sucede es que adoptamos las nuevas formas del progieso, sm abandonar las- viejas prácticas de la España tradicional. Tenemos ferrocarriles, pero seguimos también con los arrieros; fundamos asilos para la mendicidad, pero no nos abandonan los pobres callejeros con las mismas fórmulas plañideras que empleaban en el siglo XVII; contamos con el novísimo, el flamante, el joven anarquismo, pero conservamos también en la serranía de Ronda el clásico sbandolerismo español. El anarquista catalán y el secuestrador de Andalucía se dan la mano á través del tiempo, del espacio y de la Península ibérica. Esta abundancia de plagas nacionales tiene todo el encanto de la variedad y todo el sprit artístico del entraste. Morir habernos; de esto tenemos la completa seguridad, así como de que no ha de tardar la muerte, dados los tiempos que corren. Lo que ignoramos es el género de muerte que nos tienen reservada nuestros seme, r. cilteD Ío mismo puede echarnos el bandullo fuera cuaj iiera navaja andaluza, que hacernos saltar en mil g m e n t o s los cascos de una bomba catalana. Afortunadamente, los anarquistas van cayendo todos en poder del Juzgado especial, según se dice. En cambio, el Cencerrita y demás cencerros tapados siguen dando que hacer á toda la Guardia civil de Andalucía. Las parejas de la benemérita por una parte, y las parejas de ladrones por otra, continúan bailando en la sierra un rigodón de honor. La autoridad vela por nosotros; mas esa vigilia de la autoridad no nos ahorra insomnios, ni mucho menos. ¿Será cosa de fundar el 15. tercio de la Guardia civil, para que ingresen en él todas las personas honradas que quierandefenderse por sí solas? Se impone la vuelta de la milicia nacional, dándola un carácter benemérito. El bandolerismo andaluz, el anarquismo catalán y los atracos madrileños, ponen temor en el ánimo más esforzado, y ya nadie se siente seguro si no le hacen sargento de la G- uardia civil. LUIS (DIBUJOS DE CILLA) BOYO VILLANOVA