Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A OCHO DÍAS VISTA El municipio de Madrid. -Más vale no meneallo. ha í? (i San Quintin en el ayuntamiento. -La estatua rte la plaza de la Villa. Los señores barrenderos. -La Santa Walpurgis municipal. -ítój que harrer muclm, y hay que barrer lilen. -Bl escudo de Kadrld. -Una semana de muchos lances. -Diálogo de actualidad. Nuestro papel en Marruecos y nuestros sobres. -El cartero mayor del reino. La luna de Ramadán (a) de Valencia. Como decía gráficamente Mecachis en el número pasado de BLANCO T NEGKO, para entrar en el ayuntamiento de Madrid es preciso taparse las narices. Ni siquiera se guarda en la corporación municipal la prudente y sabia máxima cervantina de Más vale no menealloj pues aparte de los meneos que á diario sufre el presidente de la corporación, tenientes y ediles se encargan de representar á lo vivo La de San Quintín, ahora que han terminado las representaciones de la comedia. Con razón ha colocado el ayuntamiento en la plaza de la Villa á D. Alvaro de Bazán, vencedor en cien batallas. Allí está en su elemento, colocado entre la torre de los Lujanes, que recuerda á la batalla de Pavía, y el municipio, en donde se arma la de San Quintín dos ó tres veces á la semana. Si D. Santiago Ángulo se mantiene enhiesto al borde de ese precipicio que ha sido tumba de tantos alcaldes, bien merece ocupar el sitio del primer marqués de Santa Cruz y que se le represente pisando escobas en vez de morunas banderas. Efectivamente, la cuestión de los barrenderos ha sido de las que hacen caer por tierra, no digo yo á un Ángulo, sino á toda la geometría municipal. La existencia de los barrenderos de levita, que algunos negaban, como se niega la existencia de Dios, ha sido demostrada plenamente. -Pero, vamos á ver, decían los Supremos Hacedores de credenciales defendiéndose en la última trinchera, ¿qué hay de malo en esto? -Nada, si esos barrenderos cumplieran con su obligación. ¿Por ventura no barren? -Claro que no. -Yo sostengo lo con- trarlo; barren para adentro, que es la última moda en materia de barrido, y son capaces de sacar polvo del agua, que es el colmo de la habilidad en el manejo de la escoba. El descubrimiento de tamaños escándalos no ha producido la menor exclamación d e extrafleza. Todos sospechábamos la existencia de tales Walpurgis municipales. No las brujas de Macbeth ni las de Meñstófele, sino los brujos madrileños, se reunían todos los sábados, y después de untarse el cuerpo con muy poco de aprensión y algo de vara alta municipal, se montaban en sendas escobas, volaban por los aires y acudían á cobrar los jornales de la semana. Hay que barrer mucho, y hay que iarrer bien, dijo un poeta que fué del ayuntamiento, y desde entonces ha habido concejales desvividos por el cumplimiento de esa máxima. ¿Barrer mucho? Nada mejor para conseguirlo que aumentar el número de barrenderos. ¿Barrer bien? Nada mejor que subir el nivel social del barrendero. La lógica no puede ser mayor. Venir ahora descubriendo abusos en el ayuntamiento, es algo así como descubrir Mediterráneos en las costas de Italia.