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K 7 A: ÍÍLÁ. Los siete pecados capitales los llamaban, y fueron los que redimieron al arte nacional con el auxilio eficaz de Árrieta. Ha visto marcharse á todos, incluso á éste, que murió ocho días antes; y se ha ido también él, á los setenta años, después de cuarenta de imponderable labor. Músico de murga, traspunte, apuntador, corista, cantante, compositor, crítico, literato, bibliófilo, todo lo fué en su azarosa vida. Salióse de la esfera común de los músicos españoles, estudiando con afán, cultivando el espíritu, adquiriendo caudal de conocimientos que le dieron, fuera de su carrera, sólida y bien ganada reputación. Su biblioteca era única, más que rara; contenía obras y documeatos de inapreciable valor para la historia de la música española. Desgraciadamente, h a muerto sin llevar á cabo lo que la literatura y el arte esperaban de él hace mucho tiempo. Coleccionador insaciable, jamás se mostraba satisfecho, y, en espera siempre de nuevos materiales, le sorprendió la muerte, que hará quizá estéril el fruto de tantos trabajos, la actividad de toda una existencia dedicada á la ilustración del arte lírico nacional. Su deseo era escribir la historia de la tonadilla. iQué gallarda, qué hermosa hubiera salido de manos de Barbieri, que ensanchó con su peregrino ingenio el ambiente de la tonadilla é hizo de ella en el teatro una verdadera institución! La obra literaria hubiese sido el complemento de la obra musical. (Barbieri buscando las fuentes de conocimiento de su propia vida! ¡Barbieri trazando la historia de sus ante- w ri DEl. AXTE DEl. TKATRO Ui; AI, Verdad es que el autor de Pan y toros, El hombre es débil y M barherülo de