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Á OCHO DÍAS VISTA Frontones nuevos. -La ley de la competencia. -Innovaciones. Sigue la aflolón. -Bailes en los frontones. -El juego griego. -Toreros y pelotaris. -Colores nacionales. -Diálogos de frontón. -Pelotas con dedicatoria. Historia de la panoplia. -La panoplia futui- a. -Cuestión marroquí. -Las conferencias de Meiilla y ias conferencias de MarralíGSli. En la taquilla. -El Gtarnit y su aritmética parda. -Un diálogo de El Mufíudo. -lM quinta conferencia. Cada semana se inaugura por ahí un nuevo frontón, y todos los días se dan detalles de los infinitos que están en obra. -En Villabolea, leemos, se está construyendo un frontón magnífico, todo de piedra. Las pelotas, los pelotaris, voceadores, etc. serán del mismo metal, y, al efecto, ya los están sacando de puntos. Para competir con un frontín que es todo de sillería de mármol negro, se construye otro de sillería de jaspe, y para rivalizar con éste, un tercer frontón de sillería de coro de catedral. Poco á poco una diversión sencilla, popular y clásica, va poniéndose al nivel de las más afeminadas y decadentes. Hablase da sustituir el traje holgado y simplicisimo de los pelotaris con otro más vistoso, más guerrero v á prueba de pelotazos. La afición da para esto y para mucho más. Ya tenemos Beti- Jai, Euskal- Jai, Jai- Alai y otras lamentaciones que llegan al alma. Cada frontón, como San Antonio de Padua, tiene un chiiinito, y pronto debutarán hembras en los frontones, aunque hay quien cree que los empresarios no deben andarse en chiquitas. La única participación de la mujer en la vida pelotística activa la hemos tenido durante los pasados carnavales en los bailes celebrados en casi todos los frontones de Madrid. Hubo valses á 50 tantos, saques de primera (en el bufet) y faltas que no sonaron en la pared ni en el timbre eléctrico. Con la Cuaresma volvió á los frontones la olímpica serenidad que conviene á una diversión respetable y clásica como ninguna. -Porque este juego, preguntaba un señor, es griego, ¿verdad? -Completamente griego. -No hay más que fijarse en las posturas gallardas del pelotari. -Y en las posturas de la concurrencia; lo griego está ahí. Antes el furor público estaba por los Curros, los Maoliyos y los Rafaeles. Ahora por los chiquitos, los mancos y los zurdos. ¡Qué lástima! dice un niño mirando á un pelotari famoso; ¿quién es ese? -Un héroe de los frontones, responde el papá sentenciosamente. ¿Y quién le ha cortado el brazo? -Nadie; es que se le ha gastado de tanto jugar. Hay gente entregada á la diversión con toda su alma y todo su almario ó gaveta. Y como la afición cunde, llegará día en que los colores nacionales no sean el rojo y el amarillo, sino el encarnado y el azul. ¡Qué mal han estado! oímos al salir, ó al perder, de los partidos. Quiénes? -Los azules. ¡A h! Ya lo creo; se van á desteñir. -Yo estoy siempre por los encarnados. í 1 FiS 1, V- -Como estaba antes yo; pero tenía muy mala encarnadura. El verdadero aficionado guarda en casa, como preciada reliquia, pelotas con dedicatoria escrita de puño y letra de los ídolos. He visto algunas y estaban muy bien. Y cuidado que es difícil escribir en una pelota sin torcerse.