Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
123 donde no las había, y las demás villas, con 160; y todas, ciudades, villas y aldeas, con 100 reales por cada corrida de novillos. Obtuvieron los títulos de catedráticos ó maestros primero y segundo, Jerónimo José Cándido y Antonio Euiz, elegidos por el Asistente; pero, dada cuenta á S. M. por real orden de 24 de Junio de 1830 se nombró primer maestro á D. Pedro Romero (que había solicitado la plaza) cuyo nombre resonaba por toda la nación hacta cerca de medio siglo, y estaba pobre y viejo, aunque iV robusto, como se expresó en la disposición citada, y quedó Cándido de segundo maestro. Y no queriejjdo S. M. per, judicar á éste, le situó por vía de pensión y cuenta de la Heal Hacienda la cantidad que faltaba para completarle 12.000 reales de sueldo. Creóse en el ayuntamiento de Sevilla una Contaduría particular del ramo de tauromaquia para recibir los ingresos y hacer los pagos, por haberlo dispuesto asi el Asistente en oficio de 6 de Junio de 1830. Tengo á la vista el libro de esta rara contabilidad, que se titula de Entradas y salidas de fondos pertenecientes á la Escuela, siendo la primera de aquéllas la de 100 reales que ingresó en 27 de Julio de 1830 la villa de los Molares por una corrida de novillos que había de jugarse el día 29; y la primera de las salidas, en 28 de Agosto, la de 82 reales abonados á Ber. nabé Alvarez por un libro de 150 hojas para la Contadu rla del ramo de tauromaquia, que es el mismo á que me 3 r- -refiero, y se conserva en el Archivo mianicipal de Sevilla. Establecióse la Escuela en el Matadero, edificándose en uno de sus corrales plaza de toros con capacidad para coHRAL Y CHIQUEROS (APUNTE BEL xATüRAi. i QQ personas, invirtiéndose en su construcción y ampliación (1881) más de 30.000 reales, y decoró la portada por la cantidad de 1.300 D. Antonio Bejarano, pintor acreditado de aquella época, y el mismo que en 1820 hizo el retrato del general Riego, el héroe délas Cabezas; retrato que figuró en todas las manifestaciones patrióticas de la metrópoli andaluza durante el cuatrienio liberal, y que fué hecho trizas y quemado por los realistas en el tremendo día de San Antonio, 13 de Junio de 1823. Pública era la entrada á las lecciones prácticas con lidias de reses, y cobrábase 16 maravedises, ó sean cuatro cuartos, á cada espectador, cuya exacción corría á cargo del alcaide de la Real oficina del Matadero, que desempeñábalo entonces D. Antonio Villoslada; celebrábanse también en la plaza de la Escuela corridas de toros formales, y sus productos se aplicaban al sostenimiento de la misma. El célebre colegio, línioo en España, terminó su existencia oficial en 15 de Marzo de 1834, á virtud de real orden que, accediendo á una exposición del subdelegado de Fomento de Sevilla, dictó S. M. la Reina Gobernadora suprimiendo la Real Escuela de Tauromaquia y mandando que los productos de sus arbitrios se aplicasen por mitad á las necesidades de la enseñanza primaria y al socorro do los establecimientos de Beneficencia. Así quedó extinguido el Real colegio de Tauromaquia: lo creó un rey, lo suprimió una reina. Sobre la puerta que daba acceso á la plaza, existe una borrosa lápida conmemorativa de su fundación. La nueva Escuela ha sido construida en los que eran extensos almacenes de aceitunas, al lado del Matadero y camino de San Bernardo, el barrio clásico de los mozos ternes que visten ternos de luces, y junto al paso á nivel del ferrocarril de Cádiz. Los socios pasivos, como les llama el reglamento, ó sean los toreros de tendidos, contribuyen con 5 pesetas mensuales, y los socios activos con la misma cuota, y además con 50 céntimos por caüa lección teórica y con una peseta por cada lección práctica con lidia de reses. El catedrático ó maestro es el antiguo matador sevillano Manuel Carmona, que tomó la alternativa en la plaza de Almería en 1857, y en la de Sevilla, con Lucas Blanco, en 18.58; toreó en Madrid en 1862 reemplazando al infeliz Pepete, muerto do una cornada en la plaza vieja; y alejado del arte en 1868, volvió á su ejercicio en 1875, hasta que se retiró definitivamente en 1879. En la portada del edificio se lee este rótulo en letras azu- les: EscoELA TAURINA; y entre las dos palabras campea una cabeza de toro negro, de bulto, dudándose si es natural ó de madera, aunque los cuernos son grandes y legítimos. Consta la Escuela de secretaria, dependencias apropiadas, sin que falten enfermería y desolladero, y una plaza con capacidad para 900 personas. En uno de los frentes del circo hállase escrita esta advertencia: Queda prohibido á I N T E R I O R DEL CIRCO TAURINO los señores socios dar consejos á los que están lidiando, atri (A r U X T E DEL NATURAL) bi oión que sólo corresponde al maestro. Por la derecha linda la plaza con un camino bordeado de corpulentos árboles que dominan el redondel, y de ellos penden, en los días de lecciones prácticas, racimos de muchachos que presencian alegremente desde aquellos tendidos aéreos y gratuitos los chistosos lances de la corrida. De cuando en cuando estremece el muro la trepidación del tren, que lanza penetrante silbido, como voz de la civilización