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105- Se la han llevado á la enfermería. Se vienen ustedes á verla? ¡Miren qué marejada en el público! ¡Es que el susto lia sido tremendo! IV El accidente sufrido anoche en el circo por la bellísima gimnasta Madame Flora, y de que dimos cuenta á nuestros lectores, tendrá consecuencias más terribles que las que se supusieron al principio. Gracias á la prontitud con que su marido el hércnles Heliodoro la cogió, al caer, de una muñeca, se libró la infeliz de una muerte segura; pero con la ruda presión de la mano de su esposo, clavósele á la desgraciada artista una pulsera que llevaba puesta, produciéndole tal destrozo, que quizás haya que proceder á la amputación del miembro lesionado. Celebraremos que tales pronósticos no se confirmen. V- -Pero ¿qué veo, Dios mío? ¿Qué descubro aquí? ¿Es una broma ó un crimen? ¡Se me eriza el cabello de espanto! Es de mujer. Y la alhaja parece la misma, la que yo mandé la noche de su beneficio á la linda Madame Flora, á aquellapobre gimnasta que se prendó de mí. ¡Justo! Presiento una tragedia terrible. Veamos lo que dice la carta que acompaña al estuche: Señor conde: Sólo usted va á saber que la caída de mi esposa, de la que quedó inútil para el arte, no fué casual, sino preparada por mí para vengarme. El arrepentimiento ha echado de su corazón el amor que por usted sentía, y la he perdonado; mas para que no reste en ella ni la más leve huella de la infamia de usted, le devuelvo la pulsera regalada y la mano que la usó, y que quedó deshonrada para siempre. ALFONSO P É R E Z (Disumn D MÉNDIZ BRINGA) E NIEVA