Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
al cuarto, y al volver grupas S. M. Blieriffiana, los españoles quedaron como dueños de los maravillosos jardines de Memunia. Allí deben estar, á la hora en que escribo estas líneas, cogiendo rosas, exprimiendo limones, sacudiendo el fruto de las palmeras y recogiendo la cosecha de naranjas. Eso sobre todo; porque no quiere Marruecos que al tomar la embajada á bordo del Venadifo pueda salirse por peteneras á este estilo: A la mar ful por naranjas, cosa que la mar no tiene. Tarde llego á escribir del Carnaval; mas hay que contar que las impresiones de aquellos días tuve que tomarlas desde el otro barrio. Efectivamente; para los que tenemos el quehacer en el barrio de Salamanca, era imposible el paso del antiguo al nuevo Maidrid; aquella fila de coches no se acababa nunca, ni aquellos guardias civiles tampoco. ¿Me permite usted pasar el estrecho? decíamos en medio de aquellas apreturas. -No se puede; más arriba, más arriba. Y había que dar la vuelta á aquel mundo de las máscaras, sufriendo con paciencia las bromas de los encapuchados y las veras del 14. tercio. Con objeto de burlar esta vigilancia, los jóvenes bien humorados apelaron á la consabida estratagema de ponerse narices de cartón. Eso sí; el Carnaval madrileño no habrá podido tener gracia, pero lo que es narices, vaya si las ha tenido! Fuera de eso, no hemos tenido más novedad que las espirales de papel y las recortaduras de ídem. A poco que las máscaras se metieran con uno, llegaba á casa como un objeto frágil á medio desembalar. c Los coches han sufrido, como siempre, sensibles deterioros. rido, siem Máscaras en los estriboggtaa la capota, en el pescante y en los cubos de ribaggk a cap A las ruedas. Todos estos serán cMl H sociedad, decía un forastero en Ee 1 na coletos. -No lo creas, le contestaban, on fabricantes de coches. A todo el mundo le llega su turno, y esta es la única época dl año en que los señores de coche temen los atropellos de los de á pie. Los disfraces de niña y de bebé han sido los preferidos por el sexo feo. No podía darse espectáculo más consolador y varonil que la vista de tanto zangolotino. Si algún anarquista enragé paseaba por Recoletos, de seguro habrá pasado un buen rato viendo el efecto causado entre la juventud burguesa por los últimos atentados. Fuera de esto, es seguro que el próximo Carnaval dejará de divertir á la Cibeles, para hacer las delicias del Ángel caído. En efecto, los Carnavales futuros irán al Retiro. Celebraré que logren sacarlos con vida del estanque. í r LUIS R O Y O V I L L A N O V A (DIBUJOS DS CILLA)