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79 duquesa (que en todo el año no se ocupa de sus hijos) ha dado en la cabeza á la baronesa, cuya microscópica heredera iba muy cursi. Rodríguez, un jefe de negociado, ha llevado también á su recién nacida vestidita AQpasiega, ¡qué monada! y se marcha contentísimo porque Pérez llevaba á su chiquitín hecho un mamarracho Y el baile continúa y continuará muchas tardes (y aun algunas: noches) mientras haya padres tan especiales (no me atrevo á buscar otra palabra) como son los que no ven los peligros de esos bailes, los que no comprenden que para los niños no hay mejor baile en Carnaval, ni mejor aguinaldo en Pascuas, ni mejor regalo en todo tiempo, que una minuciosa, constante y exagerada higiene, y una madre amantísima, mujer de su casa, de las que no piensan en reuniones ni se divierten mortificando á sus hiios. Después de Carnaval, todos los médicos tienen mucho que hacer, pero los más atareados son los especialistas en las enfermedades de la infancia. Y como coda final de los valses y polkas de los bailes de niños, suenan las campanas de muchos cementerios tocando á gloria cada vez que llega á sus puertas uno de los fúnebres coches pintados de blanco. Los niños que se mueren en la cuarentena de las fiestas de Carnaval me inspiran inmensa compasión. Ellos no fueron al baile los llevaron. Y después, cuando como consecuencia de una enfermedad rara volaron al cielo, da tristeza oir á los padres, que dicen: -íío sé lo que ha sido: se puso enfermo de pronto; más que llorar, se quejaba; se le crispaban las manitas, se le afilaba la barbilla, y estuvo en un grito el pobrecito muchas horas. ¡Es para volverse loco! ¡Tan bueno, tan hermoso como estaba! ¡Y como estaría, dan ganas de replicar, sin esa maldita manía de seguir la moda, que hasta tratándose de lo más sagrado, de los hijos, les esclaviza á ustedes! ¡Como estaría sin ese endemoniado traje de Mefistófeles ó ese abrumador vestido de antigua, que constituye al presente el último y triste recuerdo, porque debe ser muy triste para ustedes, del pobre bailarín de aquella fiesta infecciosa! (DIBUJOS DK M K N D B Z B R I N G A) SEPULVEDA CUENTO BATURRO FOK GASCÓN -Oye, Saturio, ¿has encontrado en el monte el reloj del señorito? ¿Qué es eso de reló? ¿Era un bicho con un ojo muy grande? -Si, hombre: la esfera. ¿Con un rabo muy largo? -La cadena, ¡naturalmente! ¿Hacia clá, elá? ¡Ya lo creo! Le había dado cuerda hacía poco. -Pues que no tenga miedo. Ahí arriba Thi escachan los sesos con la culata de la escopeta.