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67 las circunstancia? que colocan una alegre cuaresma parlamentaria junto á los ayunos y vigilias de la Cuaresma religiosa. La división de la mayoría y la división de los conservadores son un par de divisiones cuyo desfile estamos deseando presenciar. Ignoramos si se verá cumplido nuestro deseo. Porque dicen que en el Congreso va á haber bombas. Y que las están fabricando sotto voce dos personas interesadas en que no trascienda al exterior, ni la disgregación molecular del fusionismo, ni el desbarajuste inminente de los conservadores. La paz de Melillay el santo del rey han producido benéfica lluvia de grados, mercedes y condecoraciones. Y claro es que al decir lluvia vengo á decir que ha caído sobre el primero que ha pasado por la calle. Fuera de honrosas y laudables excepciones, hasta los mismos agraciados se han sorprendido como nos sorprendemos de que nos caiga la lotería cuando no hemos jugado ni siquiera un décimo. ¿Sabes que á Fulano le han hecho barón? -Lo siento por el sexo fuerte. -Y á Mengano le han dado la banda de María Luisa. ¡Caracoles! Paes eso es lo contrario de hacerle barón. Para condecorar á varios caballeros se han tenido en cuenta sus gustos particulares y hasta el color de su cabellera. Les parece á ustedes, han dicho los que reparten esas cosas, que al senador Tal le obsequiemos con la gran cruz de Isabel la Católica? -Todo menos eso, porque él es muy bajo de color y la banda es amarilla y blanca; va á parecer el amarillo sí. -Entonces- -Hay que darle la de Carlos I I I porque como él es rubio, le irán muy bien las franjas azules. No me atrevo á darlo por seguro, pero me afirmaron el otro día que por méritos de guerra habían condecorado á un almirante que ni siquiera había estado en Melilla. Aunque lo traten ahora á mesa y mantelete. Después de todo, la conducta del Gobierno no sería, por ese hecho, reprensible. Porque lo mismo hacen los catedráticos de Instituto. Cuando alguno no asiste, le ponen una cruz. De este asunto no puede hablarse en ninguna parte, porque donde menos se piensa salta un senador vitalicio chorreando tinta del nombramiento. La otra tarde se hablaba de una éruz de Mérito naval en un círculo por demás terrestre. -Dispense usted, gritó de pronto un caballero, yo soy el agraciado. -Usted el agraciado, ¡y con esa cara! ILuis EOYO VILLANOVA (DiBDJOB DB CILLA)