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A OCHO DÍAS VISTA Las declaraciones de Silvela. -Esfinge rusa y charada de la misma nación. -Ordubres del banquete. -El discurso y los glosadores, ü n partido y dos mitades. -Cuestión de lentes. -Las dos Cuaresmas. -Las bombas que van á poner en el Congreso. -Lluvia de condecoraciones. Méritos, servicios y sorpresas La razón de muchas encomiendas. -Donde menos se piensa- -Un agraciado. Las declaraciones del Sr. Silvela eran aguardadas por la prensa y por los partidos políticos como puede aguardar una muchacha de quince años las declaraciones amoroías. ¿Qué dirá? ¿Cómo lo dirá? ¿En qué sentido lo dirá? se preguntaban tcíos. Porque el Sr. Silvela, con su famosa daga florentina, su sonrisa maquiavélica, su intención miureña y demás adornos con que le ha ataviado la opinión, es para el vulgo una esfinge misteriosa llena de jeroglíficos imposibles de descifrar más que por algún Champollión de laclase de rusos, ó una complicadísima charada cuya solución nunca viene en el número próximo. ¿Ha visto usted cómo ha cogido el tenedor? se decían algunos comensales. ¿No le ha chocado á usted de qué modo se ha colgado la servilleta? ¡Ya lo creo I En cuanto he visto que se le escapaba la primera aceituna, he dicho para mi: Cánovas ha muerto para siempre. Unos asistieron para comer, beber y arder en entusiasmo silvelista. Pero la mayor parte no probaron bocado, entretenidos en estudiar las miradas, actitudes y gestos de D. Francisco. ¿Usted qué opina de la cena presente? decía un comensal á su vecino de mesa. -Que después de la Cena suele venir La oración del huerto, ¿Del huerto ó de la Huerta? -Lo mismo da; huerto ó huerta, como usted quiera, siempre será de los olivos -No acierto á comprender tan florentino lenguaje. -Quiero decir que para comer aquí hay que tomar antes el olivo del campo caaovista. El discurso no pudo ser más templado, más respetuoso ni más disciplinado. En vista de los apuntes taquigráficos, el discurso político del Sr. Silvela puede resumirse en esta frase: -Donde digo digo no digo digo, sino que digo Cánovas. Pero hay que leer entre líneas, ver entre imágenes y oir entre sonidos, como lo hacen los infinitos rimadores, glosadores y comentaristas del Sr. Silvela. En el regimiento conservador no hay más que un coronel. Lo que hay es que la tropa se marcha con el primer comandante. El partido es uno. Pero las mitades son dos. La cuestión, de todos modos, merece ser mirada con lentes. Y hay que elegir entre los lentes del Sr. Cánovas y los lentes del Sr. Silvela. A pesar de los pesares, media entre ambos honda disidencia. -y si no, al Tiempo, dicen los rusos. -Y si no, al Nacional, dicen los canovistas por su parte. Todo se pondrá en claro á fin de mes, cuando se abran del todo las actuales Cortes entreabiertas. ¡Cómo nos vamos á divertir! Así como Gedeón bendecía á la providencia, que había colocado los grandes ríos junto á las grandes ciudades (conste que soy de Zaragoza y que doy las gracias á G- edeón) así nosotros debemos bendecir á