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LO TRASCENDENTAL Entendámonos No sé, con certeza absoluta, si estos dos billetes de á cien pesetas cada uno, que poseo por casualidad, serán cosas trascendentes, quiero decir, que se oomunitiuen ó extiendan A otros) (como reza, ó dice sin rezar, el Diccionario de la Academia) ó si serán inmanentes, esto es, wv, e se queden en míyi (según enseña el ya mentado léxico de la ya mencionada doctísima corporación) como sucedía á una moneda falsa de dos duros que tuvo dos meses en su casa Manuel del Palacio, según nos contó en un soneto famoso hace ya más de veinticinco años. Más me inclino á creer esto último, y temo que los tales billetes no salgan de mi poder en lo que me resta de vida, que no debe de ser mucho; primero, porque estoy ya entradito en años y ando algo achacoso de mío; y luego, porque ese Banco de mis pecados se ha propuesto acibarar todas mis satisfacciones, y acabará por matarme á disgustos. Pues verán ustedes. He cobrado hace muy pocas horas la fabulosa cantidad de DOSCIENTAS CIUOUENTA PESETAS; lo que antes llamábamos mil reales, que sonaba mejor, aunque fuese lo mismo. Soy, por consiguiente, poseedor, poseedor legitimo, de dos billetes de á cien pesetas y de diez duros en plata; cantidad enorme ganada, bien lo sabe Dios, honradamente con el sudor de mi rostro y á punta de pluma. Pero, es claro, tener yo billetes de Banco y no descubrirse una falsificación, no podía ser. ¿Por qué se ríe usted siempre que yo paso preguntaba el guapo del cuento á otro guapo, que le respondía: Porque usted pasa siempre que yo me rio. Algo que tiene con esto cierta analogía me sucede con los billetes, sin que acierte yo á discernir si es que los falsifican siempre que yo los tengo, ó si es que loa tengo siempre que los hay falsos. Aunque sospecho que nunca deja de haberlos falsos; mejor dicho, que son falsos todos. Sea como fuere, la regla no podía fallar; tenía yo dos billetes; pues los periódicos habían de publicar inevitablemente una noticia parecida á ésta: Habiendo aparecido billetes falsos de la serie de 100 pesetas, emisión de 1. de Enero de 1884, el Consejo de gobierno del Banco ha acordado anunciarlo al público. Precisamente mis dos billetes son de á 100 pesetas y de esa serie. ¿Serán falsos? ¿Serán legítimos? Veamos. Aquí dice que los falsos se distinguen á la simple vista de los legítimos porque la estampación de aquéllos es borrosa. A mi esta estampación no me parece borrosa; aunque, por otra parte, sí me lo parece. Esto que tengo por borroso es la grasa producida por el tacto de las muchas manos por las cuales habrá pasado Aquí se nota el estrago de los dobleces. Vamos, que no sé si está borrosa la estampación. Lo que sé es que no hallo diferencia entre los dos billetes. ccLos trazos están aplastados. ¿Qué trazos serán éstos? lío veo aquí nada aplastado. Carecen de la fineza y medias tintas, espeoialmente las viñetas y retrato del anverso. Vamos á ver, ¿carecen éstos de fineza y de medias tintas? Creo que no; aunque bien pudiera ser que sí; ¡vaya usted á saber! A mí la viñeta y el retrato del anverso se me figuran muy finos y de todas las medias tintas necesarias. íilíll color amarillo del fondo es Tiii naranjado que en los legítimos. ¿Será esto anaranjado? ¿Será alimonM. o? Los miro por una parte, y no me parecen na a á la naranja. Pero, ¿á qué cansarme? Si entre las naranjas mismas hay distintos y variados matices! Jíl tipo de la numeración resulta mal impreso. jy Pues esto no está mal impreso; es decir, bien impreso no está tampoco. En fin, que no sé si está mal ó bien, porque esas ideas son relativas siempre. íM. tipo de numeración es DIPEEENTE en los legítimos y en los falsos. ¡Ay qué gracia!