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producir por el grabado todas sus obras, Jiménez es uno de los pocos pintores españoles para quienes el descanso es la pelea; tal es su amor al trabajo siempre que éste pueda realizarse cómodamente. A pesar de su larga carrera artística, no se podrá señalar, entre la multitud de obras que han salido de sus manos, ni una sola que constituya un éxito asombroso, pero tampoco ni una sola que haya sido un verdadero fracaso, y esto significa mucho, por no ser el género de pintura á que Jiménez se dedica de los que pueden proporcionar triunfos ruidosos y extraordinarios. En Federico Jiménez se dan conjuntamente la fecundidad y la discreción, y estas dos condiciones, jamás divorciadas D I S P E t i S t ü S GE? KtlAJ- una de otra poi espacio de tantos años, constituyen, no sólo el triunfo legítimo del pintor, sino la nota característica de su personalidad. Trabajar mucho, porque muchas son también las necesidades que con su trabajo ha de atender, pero trabajar con arreglo á las mudables condiciones que se dan cuando el trabajo se produce, es la prueba del talento práctico do Federico Jiménez. En la inmensa mayoría de las veces, Jiménez no hace el arte por el arte, sino el arte para el comercio; pero esto es pecado disculpable en quien, como él, sólo vive de la pintara, pudiendo hacerlo modesta, pero deshogadamento, en los tiempos calamitosos que corremos, en que no es maravilla falte el dinero para lo superfluo, cuando apenas llega para lo necesario. Convencido de que la generalidad del piiblico no tiene el paladar tan exquisito como debe tenerlo la crítica implacable, y convencido también de que sólo puede vivir de los favores de este, Jiméne envuelto en amplia y peluda zamarra, encasquetado en la abc; a enorme gorro escocés, y con la pipa constantemente en la boca, se pasa toda la mañana cerca de la estufa de su estudio pintando esos deliciosos cuadritos de comercio que siempre llevan buen número de gentes frente á los escaparates de Satorres ó Eguidazu. Federico Jiménez es un bon vii- ant y nada más. Los modelos bien guisados le dan el principio, y por los modelos bien pintados saca el resto. Esta es la fórnmla de su vida, y hace bien, cuando la cultura artística en este país no da más de sí. PretencSer hacer otra cosa teniendo necesidad de vivir de la p ¡ntura, serla empresa ridicula y quijotesca. JU CNTJi DEL ALBCM AUGUSTO COMAS Y BLANCO A r u N T E DJ- L Á L B U M