Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Y son de ver las caras de sus acompañantes al contemplar atónitos la mortífera herramienta. Porque es de advertir que siempre saca la navaja con uno de esos pretextos (ó sin pretexto alguno) en el crítico momento de contar alguna de sus grandes valentías. y- f- Hasta que lo conocen y le dan ima mano de bofetadas que lo vuelven loco, ó el más cobarde de la reunión lo parte de una puñalada sin avisarle siquiera; el valiente vive de serlo, imponiéndose por el terror al tabernero y á cuantas personas le rodean y están en condiciones de ser explotadas por el miedo. Algunos de esos valientes obtienen (también por la tremenda) pequeños destinillos y colocaciones insignificantes que le permiten vivir sin trabajar, que es la madre del cordero y lo que ellos tratan de demostrar en primer término. También es utilizable, mejor dicho, se utiliza el valiente de baja estofa como baratero de esas chirlatas donde tallan cuartos. La exterioridad de los puntos armoniza perfectamente con la del baratero, y allí, donde todo está en su sitio, suelen tardar más tiempo en conocer al valiente tal como lo ha creado la divina Providencia. Y tardan más tiempo por una razón muy sencilla. Como en esos honrados lugares hay constantemente el tomor de un asalto de la policía (lo que prueba que los, puntos no conocen nuestras autoridades) el baratero se impone con cuatro voces y otras tantas palabras gordas, no por el respeto que él pueda infundir, sino por lo que puede ocurrir más tarde al armarse una bronca en toda regla. Aun así, como todo llega en el mundo, llega un día en que le conocen y sale de allí rodando las escaleras, ó por el balcón, con las espaldas calientes ó con alguna costilla rota. Hay también valientes de oficio que no explotan la profesión y que son valientes desinteresados, por puro amor al arte y con el solo propósito de servir su pueril vanidad. Todos los valientes de oficio resultan cómicos; pero éstos últimos son, además, deliciosos y hasta agradables. E l más valiente de los que actúan como tales, sufre pacientemente alguna que otra, felpa de su cara consorte. Pero 660 cae por fuera. FRANCISCO F L O E E S (D I B U J O S UÜ E S C U D E) GARCÍA