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859 Él ejército enteró avanzó á oír la misa en orden de batalla. Los soldados salieroa de Melilla de á cuatro en fondo, pero al entrar en llanura maniobraron rápidamente, formando en columna de compañía. A las doce del día todos los cuerpos estaban formados y extendidos en orden de batalla, con ar mas y material dispuesto 1 para el avance, si llegaba el caso de avanzar; cada soldado llevaba la provisión correspondiente de m u n i c i o n e s de boca y guerra. El primer c u e r p o de ejército se dividió en dos secciones: una de ellas quedó en el centro del valle del Klo de Oro en posición avanzada; la otra tomó posiciones á la derecha, mirando hacia Benisicar. El segundo cuerpo emprendió la marcha hacia el lado izquierdo, acercándose á los límites del campo moro por el lado del Grurugü. Cada división llevaba afecta una batería de montaña. En tal disposición las tropas, empezó á divisarse retaguardia una nube de polvo que poco á poco avanza, se hace más grande y permite distinguir en su fondo un grupo de jinetes militares españoles. Son los generales Martínez Campes y Maclas, que seguidos de sus ayudantes y escoltas cruzan el ejército y se sitúan á la cabeza, frente al altar. Acto stguido empezó la celebración de la misa, uno de los actos más hermosos, conmovedores y brillantes de la campaña de Melilla. Piratería rifeña El furioso temporal desarrollado en Melilla días pasados, era imponentísimo en la mañana del 17 del mes pasado; la violencia del Levante dificultaba la operación de amarrar en sitios seguros del puerto los botes, lanchones y balsas con los cuales se transportaban las mercancías desde los buques al muelle. Empujada por la fuerza del oleaje, una de estas balsas fué á parar á una playa española próxima á la desembocadura del Eio de Oro. Oaando los rífenos vieron segura la ocasión de apoderarse de lo ajeno, no vacilaron en traspasar los límites de nuestro campo, llegándose á la balsa extraviada y deshaciéndola á todaprisapara arrastrar los materiales hasta Mazuza. Observada desde la playa esta invasión por el general Macías, mandó á todo escape una sección de guardias civiles y escuadrón de dragones de Santiago con orden de impedir el atropello rechazando á los piratas por la fuerza. Nuestro dibujo representa uno de los valerosos soldados de caballería que á todo galopar de los corceles lanzáronse hacia la desembocadura de Kío de Oro.