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844 Sirviéronle el manjar, y no debía estar muy fresco, porque al partir uno de los huevos asomó la cabeza el pollo implume y pió ¿olorosamente. El inglés, no apurándose por tan poco, se sorbió todo el contenido de la cascara, no sin exclamar mirando al pollo: -Tarde piache. Con la misma frase debe acoger el ejército de Melilla las promesas halagadoras de todos los hermanos del Sultán. Pero ¡bah! A la hora en que el lector pase su vista por estas líneas, ¿quién sabe lo que habrá ocurrido en la plaza africana? Acaso Pepe el Huevero haya sido nombrado gobernador de la plaza. Quizás, por el contrario, los moros que se atrevieron á ofrecer huevos hayan vuelto á sus tribus hechos tortilla. Podría ser también que en aquellos campos, regados hace un mes por sangre de españoles, corran ahora torrentes de albúmina, y que á los férreos cascos de nuestras bombas hayan sustituido por doquier las cascaras de huevo. Mi enhorabuena cumplidísima á los aíbrtimados leciores de agraciados con el premio gordo de la Lotería de Navidad. Porque indudablemente son lectores de BLANCO Y NEGBO los dueños de los doce millones. Yo estaba en el secreto hacía días; me lo había dicho siFortuna, atrepellándome en sueños con su rueda; y aunque la Fortuna no me lo hubiera dicho, yo lo hubiese averiguado, de seguro, antes del sorteo. Un periodista (aunque, como yo, sea el último del gremio) conoce siempre todos los misterios del bombo. Lo que hay es que el bombo nunca suena para nosotros, como es natural. Mas, en cambio, fuera de la felicidad del nuevo millonario, ¿qué felicidad más grande que la mía? Mi pláceme es el primero que recibe, estoy seguro; ni la niurga más diligente, ni el vecino más cariñoso, ni el amigo más puntual, me han cogido la delantera. Y mi felicitación no sólo es la primera de todas, sino la menos molesta, como comprenderán los simpáticos millonarios á quienes tengo el gusto de dirigirme. Yo no voy á soplar ningún trombón, yo no voy á repicar la campanilla, yo no abrazo á nadie, ni me cuelo en el afortunado hogar, ni perturbo con mi oficiosa enhorabuena la mejor digestión de esta noche, entre todas las digestiones españolas. Yo doy mi pláceme á distancia y me retiro humildemente por el foro. Sin esperanza de gratitud, de recompensa, ni siquiera de memoria. Pero, en fin, á mí me gusta tratar con gente rica. Y al efecto, ofrezco á los afortunados mi domicilio: Ventura de la Vega, 17. Para lo que gusten mandar. BLANCO Y NEGRO (DIBUJOS DB CILLA) LUIS ROYO VILLANOVA L