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837 y el general en jefe, como el último soldado adorando con la misma respetuosa genuflexión la Sagrada Hostia, ante la cual todos los hombres son iguales. Los mismos moros, cohibidos pbr la grandiosidad del espectáculo, se contentaron con recorrer el campo dando muestras de medrosa curiosidad, sin que la menor falta de respeto viniera á alterar el orden adinirablé de la fiesta. Terminada la misa, no hubo desfile de tropas; cada cuerpo volvió á su alojamiento por el camino más corto, mientras se procedía al solemne bautizo de las obras del fuerte en construcción. Quién indicaba el nombre de España ó el de Alfonso XII- I para designar el fortín, célebre aun. antes de construido. Al fin, en recuerdo de la fiesta de la Concepción recientemente celebrada por la Infantería, y como nuevo homenaje á la imagen de la Purítima, ante la. cual la misa se había celebrado, bautizóse el fuerte con el nombre de FuiíHe de la Coiioepción. Tal fué el solemne espectáculo celebrado en los mismos limites del campo de Melílla el domingo 10 del actual. A él concurrieron todas las fuerzas militares del ejército expedicionario, los corresponsales y el resto. de la población civil. El mismo sol lució como nunca, esplendoroso y brillante, para iluminar la grandiosa escena, de la cual- guardarán eterno recuerdo cuantos españoles la preseñLA ELKVACIOX El confidente Alí- Mahomed- Amadl Apenas llegado á Melilla el general Martínez Campos, un hecho cruento tuvo lugar en el campo, y á él siguió el castigo durísi. mo del culpable. El moro Amadi, confidente de la plaza, fué atrapado cerca de ella por varios penados de la Guerrilla de lorMvcrte, quienes cortaron las orejas al inoro y le apalearon después, hasta que sus gritos atrajeron al lugar del suceso al- capitán Ariza, que condujo á la plaza al moro mutilado. Conocido el delincuente y juzgado su desmán en juicio sumaiísimo, fué al día si guíente pasado por las armas, entre el dolor y sentimiento generales. Cierto que en un ejército la disciplina y la humanidad es antes que todo; cierto que delante del enemigo Ja Ordenanza ha de observarse en todo su exquisito rigor; pero también es triste que, por fas ó por nefas, únicamente sangre de españoles haya corrido en los campos de Melilla, y que tan severamente sea castigado quien, como el penado Farreu, expuso mil veces su vida delante de un enemigo bárbaro, encarnizado y cruel, á quien, después de todo, hay que combatir con sus mismos medios y con su misma táctica certera y traidora. El castigo de Farreu ha pasado á la categoiria de los hechos consnmadóE y no hay para qué discutirlo. Kespecto á la víctima de la mutilación, al moro Amadi, he aquí la pintoresca y fidelísima semblanza que publicaba El Imparcial en su número del 3 del corriente; (El rifeño que llegó desorejado á la plaza y se presentó llorando á los generales, tiene una historia tan conocida como denigrante. B 1 ciego acatamiento de la orden, el obedecer sin pararse á juzgar lo mandado y con la rapidez que ejecuta la cápsula del fusil las órdenes del gatillo, cosas son SITIO DOKDÍS F a ü- S O B r K S N D l D O POE KL PRESIDIARIO FARBEC de absoluta necesidad en la guerra, y en tan grave orden de ideas se habrán seguramente füníJado los que condenaron primero y los que se hicieron fuertes después á las súplicas del indulto; pero la verdad es que, no ya las Orejas, sino la vida del confidente moro no puede tasarse ni en el valor de uno de aquellos ochavos que nos enviaron los marroquíes como indemnización. La cara no le abona poco ni mucho. Amadi, con el torcido mirar de unos ojillos pequeños como aceitunas heladas, con el rastro