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A OCHO DÍAS VISTA El tema de siempre. -Un recuerdo á Julio Kniz. El folletín de la guerra. -Una nueva fase. -Las fases de la media luna. -La parentela del Sultán. -Tiendas para los moros. -El fuerte X, símbolo de nuestra guerra con el Eiff. -Incorporación de reservistas. -Lo de Getafe. El milagro de los panes y de los reservistas. -Cruzando España. Aunque nos volvamos locos, no hallaremos en la Hassan, como sirviendo de cabalgadura á Mohamed prensa, en el café, en los círculos ni en la calle, otra Torres. actualidad que la que traen los sucesos de Melilla. M el frío nos importa, ni nos preocupa la nieve, ni el anarquismo catalán nos asusta, ni los nuevos ayuntamientos nos hacen tilín. Si Julio Ruiz representase ahora ¡Eh! ¡á la plaza! estoy seguro de que diría el popularísimo monólogo del cesante en esta ó parecida forma: ¿Que se ha descubierto una irregularidad en Cuenca? ¿Y á mí, qué? ¿Que están fabricando bombas de dinamita en la tienda de enfrente? Me tiene sin cuidado ¿Que el Grobierno ha ganado las elecciones? ¡Como si nol Pero Diariamente escuchamos la misma frase, estereome dicen que se ha movido un mosquito en Horcas Colora- tipada, fotograbada y galvanizada en todos los das, y ya estoy más colorado labios: -El asunto ha entrado en una nueva fase. que todas las horcas. Esta variabilidad es perfectamente mahometana. Desde que leemos los perióDichas fases son las fases de la media luna. A, dicos de la noche, hasta que- ¿Qué hay de nuevo? i compramos los diarios de la maj u a n a no tienen límites nues- -Pues nada, que el gobernador de la plaza ha tra ansiedad, nuestro insom- conferenciado con el hermano del Sultán. nio ni nuestro campo de Melilla. ¿Y después? -Después conferenciará con el hijo. La historia de la guerra es un folletín más inte- ¡Caramba! ¿Y sabe usted si el Sultán tiene resante de día en día, y en donde cada vez con más mucha familia? amargura llegamos al Se continuará. -No; ¿por qué? -Hoy, nos dicen, corren vientos de pacificación. -Porque á conferencia por barba, nos vamos á- ¿Sí? Pues ¡mano al sombrero! -No hay nada de lo dicho, agrega el propio co- pasar todo el invierno hablando con su parentela. Noticias llegan pocas, dada la pública ansiedad; sechero á las dos horas; nuestras tropas darán un avance hasta el propio desierto de Sahara. Pero en cambio vienen muchos heridos. Y esos tristes desembarcos son más elocuentes- Vaya, ¡me alegro! porque de allí sí que podrá que cuantos telegramas pudieran poner los corresel ejército volver con palmas. Tan pronto nos vemos cabalgando en Muley- ponsales.