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745 La casa de Maimón M o h a t a r Kntre las kabilaa revueltas y salvajes cuyos nombres trae y lleva actualmente la prensa española, es, sin disputa. Maimón Mohatar la figura más importante y vigorosa. Maimón era amin, especie de administrador que cobraba los tributos del Sultán; al morir el anterior bajá del campo, él, aunque sin autorización oficial, mantuvo relaciones con la plaza, siendo la persona con quien la representación de España se entendía. A la sombra de esta influencia, siempre en aumento. Maimón rodeóse en el Riff de una gran preponderancia; era el consejero único y el astro á cuyo alrededor giraban, haciendo zalemas, los moros fronterizos; sus parientes mandaban como reyezuelos, robando á su placer cuanto podían, y Maimón, entre tanto, con una mano saludaba á los generales de la plaza y con la otra fomentaba la lucha entre las kabilas, ó las dirigía sordamente contra España. Un día los moros se sublevaron; Maimón ge vio perseguido, y uno de sus hijos fué asesinado, pagando así las culpas de su padre, que oculto en Benisioar, según dicen, trabaja activamente para recobrar su perdida influencia. Los moros todos le conocen, y su figura es popular, hasta el punto de saberse á ciencia cierta que Mohatar ha sido el instigador de las kabilas contra Melilla y principal causante del ataque que en Sidi- Guariax sufrieron los españoles. La casa de Maimón era, pues, uno de los sitios más interesantes, por ser el centro de conspiración donde tantas revueltas se han acordado y tantos disturbios se han promovido, y el punto de reunión de los moros que se dirigen contra Melilla. Los cañones del Venadito han dado buena cuenta de la casa de Maimón, así como de la mezquita de Frajana y demás lugares que servían de refugio á nuestros enemigos. Únicamente asolando del todo el campo marroquí que linda con nuestros límites, puede hacer nuestro ejército brillantes salidas sin temor á las bajas que de continuo nos hacen los moros, amparados por cualquier accidente del terreno. Construcción de trincheras frente al valle de Frajana Como obras preparatorias y necesarias para nuestro avance, la fuerza de ingenieros de la plaza empezó la construcción de las trincheras que habían de amparar á nuestros tiradores. ÍTo hacíamos en esto más que imitar á los moros. Ellos también se rodeaban de fuertes atrincheramientos, que fácilmente hubieran podido ser destruidos á tiempo por los cañones de los fuertes. Mas nuestra pasividad y tolerancia no fué pagada con la misma moneda. Apenas los ingenieros que trabajaban en las trincheras de Frajana estuvieron á tiro de los moros, rompieron éstos el fuego contra la fuerza que trabajaba y contra las guerrillas protectoras. No de otro modo comenzó la rudísima batalla del día 28, en la que tantas pérdidas tuvo nuestro ejército, cien veces inferior en número al de las kabilas reunidas. Hoy, por desgracia para la patria, ño sólo aquellas trincheras, sino las construidas en nuestro campo frente al fuerte de Cabrerizas Altas, sirven de parapeto á los moros para disparar á mansalva contra nuestras guerrillas. La valentía de nuestras tropas recupera á diario tan importantes posiciones; mas llegada la noche, y con ella la audacia de los rífenos, vuelven á entrar éstos en nuestro campo con la temeraria terquedad de quien no teme la muerte, considerándola como un pasaporte para el paraíso musulmán.