Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
K K I L lunes 16 del actual, el autor de Fausto j de Romeo y Julieta ensayaba una nueva Misa de i tj- liftsj Réquiem (había escrito varias) que acababa de componer. Hallábase en su magnifica quinta de Saint- Oloud, donde acostumbraba pasar gran parte del año, y cantaba un trozo de su última composición, acompañado al armonium por un organista, cuando de pronto enmudeció la voz del cantante y su cuerpo se tambaleó. El organista, azorado, quiso acudir en auxilio del maestro, pero llegó tarde. Gounod, herido instantáneamente por un ataque de apoplegía, cayó al suelo y quedó exánime, muerto de repente, puesto que á las veinticuatro horas, sin haber reeobi- ado sus sentidos, entregó el alma á Dios. Todo París en las calles engalanadas, ebrio de entusiasmo patriótico, aclamaba á los marinos rusos, en- tíOUXOD BX SU I) i áPACHO. -ULTIMA l ü l BEL LMIXfiSTJ- J CÜJlPOtílTUK sordeciendo los aires con la explosión de millares de almas postradas á los pies de los subditos del Tzar. Y allá, en Saint- Cloud, en la poética villa desde cuya terraza se aspira el aliento de la capital cerebro del mundo, yacía inerte, sin vida, la gloria más pura quizás de la Francia musical del siglo X I X el creador admirable de Margarita y de Julieta, el místico, el iluminado de Mors ef vita y de Rédemption. Comenzó su carrera teatral con SafOj en 1851, y la terminó con El tributo de Zamora, treinta años después. Safo cayó, y le enardeció para seguir trabajando. El tributo de Zamora cayó también, y lo desengañó para siempre. Dijo adiós á las tablas donde dejaba FaustOj Filemón y BauciSj y Romeo y Julieta, y quiso terminar su vida entregado á cantar las glorias del Creador. Había comenzado por veleidades de sacerdote y acabó vistiendo el hábito artístico, entonando con voz elevada y fervorosa, con inspirado acento, los misterios de la religión. La Misa á Santa Ceciliaj cuyo Credo, en el cual se encuentra, como dice Bellaigne, un drama punzante y triunfal á la vez: la vida, la muerte y la resurrección de Cristo; y el Sanctus, página de inspiración suavísima, que parece dictada por un mártir de la fe, representa en la vida de Grounod la expansión de un espíritu que cree, el clamor de la esperanza, la bienaventuranza eterna. Mors et vita. Redención, la Misa á la memoria de Juana de Areo, libertadora y mártir, son obras místi-