Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
691 A buen seguro que si los germanos hubieran sido capitalistas, ó los almogávares no hubieran ido tan desharrapados, ni aquéllos hubieran acabado con Roma ni éstos hubiel- an conquistado el Oriente. Nada hay tan miedoso como el dinero; desde que nos dijeron que teníamos cuatro cuartos, empezamos á discutir como mercachifles. El primer día no resonó más que un grito: ¡Sus y al África! Todo el mundo al moro, á arrojarles de sus colinas y á cantarles el Gruruguru, ya el foco por delante; lo primero es que nos veamos las caras. Pensamos luego en los alojamientos, en los víveres, en la unitormidad del plan de ataque, y abrimos nueva prórroga. Las dificultades del transporte, la previa censura, las intermitencias del cable, fueron bajando más y más la elevada temperatura patriótica de que disfrutamos los primeros días. Y á todo esto no se oía un tiro. -No sabemos, decían algunos, si amaneceremos templando, como la rondalla de Lumpiaque. Convengamos en que todos estos preparativos, aplazamientos y dificultades eran lógicos, pero la lógica y la poesííi están reñidas la mayor parte de las veces. La prensa envió á Melilla la flor y nata de los corresponsales, mas éstos se encontraron, no sólo con mucha escasez de noticias, sino además con un cable guasón é intermitente que parece una, soga de pozo. Tomamos la prensa con el interés natural en estos días, y siempre leemos lo mismo: -El cable b a funcionado dos horas y se ha retirado á descansar. Hablan de tender otro. Pero el que hay que tender, en el lenguaje de las lavanderas, es el de ahora. Porque debe estar muy mojado. -Vamos á ver, pregunta algún impaciente: ¿para qué le dicen cablea- -Pues para eso: para que diga algo. ya que no pueda ser el gori gori, porque ellos no creen en el oficio de difuntos. Supimos que teníamos medios de lucha, y suspendimos aquel primero y hermoso movimiento de acometividad, para medir, pesar y contar nuestras existencias bélicas. Al principio todos queríamos ser los primeros. Caímos luego en la cuenta de que había tres batallones armados del Maüser, y nos hicimos p a r a a t r á s diciendo -Esta tiene que ser la vanguardia. D i j e r o n luego que había un foco eléctrico en Carabanchel, y exclamamos: -Pues que va- Mas el maldito conductor, á la hora en que escribo estas líneas, sigue trayendo poco y muy aguado. No sabemos más que dos cosas: Que por ahora no nos hacemos los fuertes. Dicho sea en honor de nuestra modestia. Y que se nota la falta de gallinas. Dicho sea en abono de nuestro valor. LUIS (DIBUJOS DB CILLA) BOYO VILLANOVA