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681 Lucían de mi vida las alboradas, y eran dulces los sueños en que dormía; mi sueño acariciando con su mirada me arrullaba en sus brazos la madre mía, y murmurando tiernas canciones me fué enseñando sus devociones: La Virgen, de los niños es protectora; cuando los niños mueren, suspira y llora. Al templo me llevaron de la ribera, y ante el pilar bendito, con embeleso, á rezar me enseñaron con fe sincera y adorar en la imagen, dándola un beso. Por cada beso que allí posaba, ciento en mis labios mi madre daba, rCuida, señora, el ángel de mis amores; haz que sea su vida senda de flores. (D I B U J O DE G U O S) Pasaron muchos días, que hicieron años, y sufrí de la vida, las amarguras; anublaron mi frente los desengaños, trocáronse las dichas en desventuras, y ansiando días de bienandanza, la Virgen pura fué mi esperanza. Virgen en cuyos ojos el cielo miro, mírame que de hinojos lloro y suspiro! Siempre de la plegaria brotó consuelo, y un ángel, en la tierra mi afán calmando, mensajero dichoso del bien del cielo mis amargos pesares fué consolando, y tras los hondos fieros dolores siempre lucieron días mejores. Virgen á cuyo amparo mi mente crea, mil veces alabado tu nombre sea! EusEBio BLASCO I N T K E I O R D B LA C A P I L L A DB NTKA. SEA. D E L P I L A E E N ZABAGOZA (D E FOTOGRAFÍA DK BT; LTBÍ. N