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LÁ NUEVA TURRE m í í h DE ZARAGOZA Ahí a tenéis, tal cual la ha soñado un poeta de la piedra y el hierro. Más que una torre, parece algo así como un iaro artístico y monumental. Y un faro es, en efecto, que iluminando de lleno las páginas de un i) asado gloriosísimo, guía la marcha del pueblo aragonés hacia un limpio y claro porvenir que abrillante y mejore aquella herencia. Más que una torre, parece algo así como una espléndida y colosal columna Y eso será en realidad: el Pilar cívico de Aragón. Tácheme quien quiera de vanidoso ó de pueril, no renuncio ai gustazo (al gustico, en el habla zaragozana) de recordar que ésta mi pluma pecadora, allá ¡jor el mes de J u n i o del año pasado, fué la priuiei a que se ocupó en pedir, sentenciada á muerte la otra Torre Nueva, la construcción de u n monumento sucesor de aquella fábrica mudejar, en cuya construcción se juntaron alarifes cristianos, moros y judíos, para dar singularísimo ejemplo de fraternidad patria; en cuyas ricas labores y originales líneas tenía la historia de la Arquitectura el documento más genuino y exclusivamente español: en cuya severa mole se admiraba el testimonio auténtico de hazañas sin igual; en cuya misma imponente inclinación había como una especie de vida misteriosa que hacía decir á los españoles: íPavece que nos saludca y á los extranjeros: Parece que nos amenazati. Cuando se resolvió la demolición de aquella histórica y artística atalaya, desaparecida ya á estas horas del suelo en donde í ué como vida y alma de la ciudad de Zaragoza, escribió un artículo Luis Koyo, á quien no he de alabar ahora en las páginas mismas donde continuamente patentiza su ingenio y su cultura, pidiendo que en el solar del edificio condenado á muei- te se alzase u n monumento escultórico, y esta petición me dio motivo para contestarle desde El Liberalj en un artículo que llevaba el propio epígrafe del presente: i fe sa f fí r ti -í IA i KOYEOTO DK ü iOh querido amigo y paisano! Huyamos de esas cosas mientras dominen los Fidias Gómez y los Praxiteles Fernández que nos in festan hoy. ¿Qué habían de hacer sino una de esas herejías abomi) cables en que el mármol y el bronce se ocultan modestamente bajo Jilas apariencias de la pastaflora, el cartón- piedra y el papel masca do? Derribada la Torre, hay que hacer otra, para que al menos í acabe el siglo X I X en Zaragoza como acabó el siglo X V Acordada en principio, y en desagravio á la patria M I; L I li y al arte, la construcción de otra Torre Nueva por el- mismo ayuntamiento demoledor de la antigua, ésto KKJAKDO MAUDALliXA hubo de encargar al Sr. D. Ricardo Magdalena, el ar-