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638 Y apoyando su espalda contra el parapeto, dio principio á está De píe junto al cañón de una de las baterías más avanzadas relación: se hallaban dos hombres envueltos en sendas capas, la cabeza- -Terminada la guerra de Portugal, marché, como tú sabes, á cubierta por galoneado tricornio, la bota ceñida por brillante Madrid, villa á cuyos plaespuela. Hablaban con caceres me abrían puerta lor, fija su vista en la nefranca mi carácter jovial y gra roca, pero con voz muy bullicioso, mi graduación queda, por no contravenir- y una mediana herencia. la consigna. Para mí fueron mayores- -Es inútil ocultarlo, deque para otro los atracticía uno de ellos; esta vida vos de la corte, porque me de inacción va siendo cada proporcionaron el conocivez más fatigosa. La inmomiento y amistad de los vilidad y el reposo no se poetas y autores dramátihicieron para mí. Diérauos cos de más valía y el trato el cielo campos en que pede muchas damas distinlear, combates que reñir, guidas pero entre tales enemigos que rajar al frenencantos, ninguno cautivó te de nuestros escuadrones, mi corazón como la premujeres que adorar y avensencia de la señorita Ibáturas que correr, y entonñez, cómica de mérito tan ces viérasme sacudir esta alto como peregrina hermelancolía engendrada por mosura, de la que hube de la pereza, olvidarlas amarquedar perdidamente enaguras pasadas, rendir nuemorado. Difícil creí en un vos tributos á la victoria principio lograr mis prey al amor. Pero tres años tensiones, aunque puedo clavados en estas líneas y asegurar que no escatimé recursos para que frente á ese Peñón maldito; tres años fueran bien recibidas. Y con efecto; lo fuede trabajo estéril, quizás perdido, ya son ron, pese á los muchos adoradores de doña bastante á concluir con la resignación María Ignacia, de la que obtuve pronto la de un santo. El bloqueo no surte sus efeccorrespondencia apetecida. Por mi desgracia, tos, pues el viento con frecuencia estorba á la par que el deseo logrado, concluyó mi el crucero de nuestras naves; el enemigo dinero, que, con ser bastante, no alcanzaba á recibe constantes socorros por la via marídonde mi locura, y con esto comprenderás tima; el ataque á pecho descubierto es casi hube de quedar punto menos que desplumaimposible; la mina y la zapa probadado. Esto quizás, más que el gran cariño que á mente inútiles Ahí está el Salto del la actriz profesaba, hizo que parase mi vuelo Lobo, desde el que en gradual descenso á y pensase en incorporarme otra vez al ejérla Puerta de Tierra han colocado los inglecito, pues no se me ocultaba que el amor há ses numerosas baterías- -y al decir estas menester flechas de oro (1) Mas no sucedió frases señalaba la cumbre del monte; -lo que yo creía, porque contra el carácter más abajo sólidos baluartes y baterías nuevoluble de su sexo, y á pesar del interés que vas artillados por cara y flancos, rodeando entre las de su clase predomina, mi amante cuanta extensión existe desde Puerta de dióme pruebas de un entusiasmo tan improTierra, por aquel lado de la bahía, á Punpio de sus años y estado como de los tiempos ta de Europa; luego las obras avanzadas que corremos, y despreciando intereses y ofertas, díjorae que de los Muelles Viejo y Nuevo toda la defensa concentrada en quien había disipado con ella todos sus bienes no merecía la inlas Puertas de Mar y Mediodía, sin otra entrada para el recinto gratitud por recompensa, y que me convenciese de que sería que las troneras de los cañones ó el coronamiento de los muros, mía. Quédeme ante acción tan hermosa, que sería forzoso escalar desde los bajeles si no se abría antes siempremismo tiempo tansorprendido enamorado, que aspirando pero al ciegamente brecha suficiente para el asalto á darle un testimonio de mi pasión, y sin reflexionar las conHizo una pausa el que hablaba así, y prosiguió con más secuencias del absurdo, determiné casarme con ella. energía: Los disgustos que tal proyecto me causó no son para conta- -Pero apreciando esto en su triste realidad, no por eso soy dos, pues en este asunto mediaron personas de la más alta aude los que desesperan; antes creo que importa ya jugar el todo toridad, incluso el conde de Aranda. Por desgracia, la muerte por el todo, adoptar uno ú otro proyecto, porque si en planear los cortó de raíz, y aquella mujer tierna y generosa que con y discutir se pierde el tiempo, ha de llegar un día en que el tanta vehemencia correspondió á mi pasión, falleció en mis Erario español no pueda sostener tropas y naves en esta costa brazos después de breves días de enfermedad. Golpe rudísimo, y aguas. cuyas huellas considero imborrables! Me perturbó de tal modo, -Muy puesto en razón considero cuanto dices, contestó su que caí en la demencia, y, loco y enfermo, acometí la empresa compañero; mas por lo mismo que las dificultades de un ataque que sirvió de asunto á la primera de mis Noches lúgubres. Pepor tierra son cada vez mayores, considero que bien vale la pena día á gritos la muerte sobre la fría losa de su tumba, caí en la de madurar esos proyectos, sobre todo el de D. Antonio Barceló, mayor de las miserias, y, en tan lastimoso estado, di en la maque es el que, según tengo entendido, mayores probabilidades nía de querer desenterrar el cadáver de mi amada para abrade éxito presenta. Además puede y debe darse muj en breve zarla una vez más. Sin duda alguna lo consiguiera á no mediar un golpe decisivo, porque rendido Mahón, no tardarán en llegar importantes refuerzos, y con ellos la flota franco- hispana. Asela vigilancia de varios espías que con esta mira puso Aranda. gúrase también que vendrá á ponerse al frente de las tropas el Sacáronme de la iglesia de San Sebastián prosa de la mayor duque de Crillón, conquistador de la isla; hablase de repetidos, desesperación, y por buen arreglo me desterraron de la corte, triunfos alcanzados sobre el enemigo en América, y si todo esto no sin haberme amonestado severamente. Después después resulta cierto, bien podemos esperar la gloria de haber puesto el fui, de guarnición en guarnición, á Zaragoza, Alcalá, Salamanpie en Gibraltar y el consig- uiente aumento en la carrera ca. Valencia y otras ciudades, en las que busqué en el cumpliConque prepara ya la lira, camarada, que si de la presente miento de mi deber el olvido que no podían darme los placeres, salimos en bien, merecida tiene esta empresa un canto épico. pues todavía la musa de las Noches amargaba mi existencia. -Quiéralo Dios, aunque fíe, menos que en mi espada, en mi Fué necesario abandonar la lira para no recaer en la enfermemusa, esquiva ya con este loco enamorado. dad y la lira quedó con alguna cuerda rota. Luego ha sido- -Es que la musa del soldado no gusta de las lágrimas, amigo inútil el intento de completar aquella obra mío, y mucho menos cuando el soldado es joven y bizarro. Ni Muerta í ilis, el orbe nada espera me explico yo la causa de tus tristezas, cuando tu posición y sino niebla espantosa, noche helada, tus talentos han de brindarte con todas las seducciones de la sombras y sustos como el pecho mío (2) vida; mas no seré tan imprudente que trate de inquirirla, aun (1) Sahre el poder del oro. Diálogo entre Cupido y el poeta. que, á decir verdad, no es floja la curiosidad que en mi han (2) Soneto IT. A la Primavera. despertado tus Noches lúguires. Esta relación es un extracto de la carta que un amigo de Cadalso escri- -No tengo empeño alguno en ocultártela, repuso el pribió en 1791 á una persona desconocida, y que copió en Cádiz el año 1824 mero. D. Bartolomé José Gallardo.