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630 Hemos dicho que Susillo. antes que artista es un pensador, y éste es el secreto de todos los triunfos que ha alcanzado en cuantos concursos ha tomado parte. Mientras los demás escultores necesitan ponerse de acuerdo con algún arquitecto para que éste trace el proyecto del monumento, limitándose ellos á colocar la escultura donde buenamente pueden ó donde malamente les dejan, Susillo es el único autor de todos sus trabajos, sin admitir molestas colaboraciones, que han de traer como lógica consecuencia la falta de imidad y de armonía en la idea y en la línea. Un solo pensamiento imprime á la obra de arte la condición precisa de la unidad, y ésta es tanto más necesaria en el monumento que se alza en la plaza pública, cuanto que en éste son necesariamente heterogéneos los elementos que se combinan. Si el elemento escultórico y arquitectónico no están coordinados por un solo pensamiento, el uno queda torpemente sacrificado al otro, y aun este sacrificio resulta de todo en todo estéril si no se hace por la reflexión deliberada y sí únicamente después de larga y á veces escandalosa y pública lucha entre el arquitecto y el estatuario, en la cual cada uno se apropia la paternidad del proyecto. De la multitud de monumentos debidos al cincel de Susillo, el más importante es el que se está levantando en la Habana para conmemorar el cuarto Centenario del descubrimiento de América, y el último el que aparece en esta página, y que ha de perpetuar en Sevilla el generoso desprendimiento de la duquesa viuda de Montpensier cediendo á la capital andaluza los Jardines de San Telmo. Si como artista Susillo vale mucho, como hombre vale infinitamente más. Es trabajador, sin proporcionarse un momento de descanso; modesto por temperamento ESTATUA DS YULÁZQrEZ, EN SEVILIA 5 y exageradamente benévolo con las obras de sus compañeros, en las cuales siempre alaba la belleza y calla el defecto. El carácter de Susillo está en contradicción manifiesta con su origen. Habiendo nacido á orillas del Guadalquivir, parece criado en los lagos azules de Noruega. Su carácter es serio y reflexivo, y una triste melancolía flota eternamente en su espíritu por el recuerdo de la que fué dulce compañera de su vida durante cortísimo plazo, y que al subir al cielo no quiso dejar en la tierra la prenda de sus amores. Pocos, miuy pocos conocen este detalle de la vida del artista, pues casi todo el mundo tómale como un empedernido solterón, siendo así que Susillo es viudo desde los veintidós años. El pasado triste, que amarga su vida, y el presente, que se desliza plácido y sereno viendo á su anciana madre rodeada de cuantas comodidades puede apetecer, juntamente con la íntima satisfacción que experimenta al ver sus obras encomiadas como merecen, es lo único que hoy llena el alma del artista. En el altar de Susillo no hay más que tres dioses: el arte, la familia y la amistad. AUGUSTO COMAS Y BLANCO PROYECTO DK MONUMENTO Á. LA DUQirESA VIUDA DE MONTPENSI 33 R