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623 -Zí, pero ezas corrientes zon laz de laz alcantarillaz. -Maestro, parece imposible que diga usted eso. ¿Puez qué he de decir? ¿Qué ha inventao eze pezetero, cuya profundidad tiene el zondaje de la cloaca, cuya crítica ez la chismografía de laz porteráz? -Maestro, Zola ha traído el naturalismo y nuevos procedimientos de información para el artista. ¡Er naturalizmo! ¿Y qué ez er naturalizmo? -El naturalismo, rnaestro- dijo el crítico- -es procedimiento por el cual el artista debe huir de la concepción de delirios é ir á tomar sus modelos, sus inspiraciones y sus ideas á la misma naturaleza. -Puez ezo me recuerda un cuento. ¡Yenga, venga el cuento! -clamamos todos con animoso regocijo. El maestro, entonces, se dispuso, entre enojado y complaciente, á darnos gusto diciendo: -Poz cúmplaze la volunta nacional. ¡Y vaya er cuento! II Había en Granáa un hurro que era mu agradeció Tengan prezente, zeñorez, que ze trata de un burro; zi ze tratara de ún hombre, la gratitud zería una figura retórica. Puez adelante. Como decía, era mu agradeciój y mazplicaré: era mu agradeció por lo que ze va á ver. Vivía ezte burro en la Venta de la Trapizonda, que eztá, zégún ze va ó ze viene de aquí para allá, á la vera dér Genil. En dicha venta estaba er gato aquélque désía: miiizeria, rwm rma. cada vez que largaba un maullido, y er perro aquél que a, ávab ¡jambre, jamhre! y er gallico aquél que replicaba: ¡ziempre la huuhoóo! Ar gato, claro que no debía er burro favor arguno, pero zí ar gallo y ar perro. Cuántico que la aurora rayaba con zus lucecillas de colores, cantaba er gallo: ¡No hay que doríwmV. y esto lo cantaba por e joaJiíaí ar burro y tenerlo bien despierto; de modo que cuando el amo llegaba, er gallito había ahorrado al azno una palisa. Cuando er burro salía á los caminos y á los pueblos, er perro marchaba á la vera de él para defenderlo de loz otroz perros y de la diablura de loz muchachos. Estoz eran loz favorez que er burro eztimaba de zus buenos compafieroz. ¡Cómo lez pagaré yo tan finaz atensiones? ze desía er burro. Ya eztaban entonses en moda loz banquetez, y er burro ze dijo: -Puez lez daré un banquete. Er menú era difísil, porque lo que el azno ze desía: -Grrano comemos er gallo y yo, pero no lo come er perro; huezos loz come er perro, pero no loz comemos ni er gallo ni yo. Ademáz de que debo ofreserlez manjares mu delicaos. ¿Y dónde iré yo por ezaz delicadesas? Hallábase er burro penzando y pienzando, ar dizcurrir eztaz cozas en un hermozo prao ezpecito de grama, frezco y lozano que era un contento. Acordábaze en aquer momenl o de haber vizto al amo regalarze cierto día con pan y miel. Ezto, ezto zí