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574 Las algaradas están á la orden del día, como diria un Barreré vascongado. En Navarra y provincias se amotinan por los generales, en Ruidoms por los vinos, en Morón por los consumos. La Gaceta dejará de ser el órgano oficial del Gobierno. Hoy por hoy, únicamente El Motín puede ostentar dicha representación. El pago de las Aduanas ha motivado también graves protestas. Parece que el G- obierno quiere que se haga en oro, y los importadores no son de ese modo de pensar. ¿De dónde hemos de sacar el oro? -De fuera; de donde traen ustedes las mercancías. No sabemos cómo se arreglará este nuevo conflicto. i Pagar las Aduanas en oro! Siempre se han pagado con cuatro copas. Si el Gobierno consigue su propósito y además consigue atrapar al moro que disparó su espingarda sobre la guarnición de Ceuta, ya tendrá el Ministro de Hacienda todo cuanto pudiera desear. El oro y el moro. El impuesto sobre coches de lujo todavía no ha levantado protestas, que yo sepa. Pero de hoy en adelante no habrá derecho para castigar á los cocheros que atrepellen al transeúnte. Porque el auriga dirá orgullosamente en el Juzgado cuando vaya á declarar: -Para eso pago. En la Seo de Ürgel hubo una grave alarma días pasados. Oyéronse disparos á media noche, y dudaron los vecinos si era alguna partida republicana que trasnochaba por las cercanías, ó que los centinelas cazaban á la espera para no aburrirse. Y á propósito de tiros; digo, de militares. Hablase de suprimir en parte las charangas y bandas de los regimientos, dejando tan sólo una música por brigada. Cuando haya formación ó desfile, las últimas unidades tácticas se arreglarán como puedan para llevar el paso. Ya cantando entre dientes, ya cohonestando las circunstancias con dulzainas del país. El ministro del ramo no está ahora para músicas. De las suprimidas, los instrumentos de viento se archivarán, porque corren malos vientos ahora; los de madera llevarán el mismo camino, porque no está la madera para hacer cucharas ni clarinetes, y únicamente los bombos se llevarán al ministerio de la Guerra, repartiéndose equiiativamente entre todos los departamentos ministeriales. Siguen incendiándose los montes. En despoblado, se entiende, porque en playas y balnearios se echa el pego, como de costumbre, y no se queman más que los puntos. El Ayuntamiento y la Diputación de Madrid van á ser puestos en entredicho, como todos los años por esta época. El resultado será el de veranos anteriores. Que, á pesar de ser todos buenos y honrados, la capa no parece, y es natural que no parezca con este calor. La renta de consumos sigue enflaquecida y angulosüj como de costumbre. A pesar de todo, el pueblo se divierte, por fortuna, siguiendo á la letra el novísimo refrán: -A mal dar, tomar verbenas. La crónica diaria no habla más que de kermesses, bastoneros, salones de baile y pañolones de Manila. Mientras Gamazo no se meta con ellos, menos mal. Pero hay quien dice que en previsión de que la martingala militar no dé los a; etecidos frutos económicos, el ministre creará un impuesto sobre los mantones de Manila. Y es lo único que le falta al ministi- o. Que se le enganchen los botones del uniforme en uno de esos flecos de nuestras chulas. LUIS ROYO VILLANOVA