Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
r EL GUAJA Marchaban á discreción siguiendo al teniente coronel Robiza- -hombre que en lo largo de los bigotes podía competir con el general Lagunero, -y al segundo comandante, é iban armando los soldados un alegre desconcierto de charla y de cantares. Los caballos, sudosos y cansados, llevaban secas las fauces por el calor que caldeaba la llanura y agostados campos y por el polvo gris del camino. El escuadrón había salido de Valladolid siguiendo al segundo jefe, y para unirse con él al regimiento. Unos canturreaban á media voz á la acompasada marcha de sus caballos, y miraban distraídos ó tristes aquella sucesión de cuadros de tierra negruzca, colorada ó amarillenta, pero sin una brizna de hierba, los arbolejos del camino, viejos raquíticos, y las muy lejanas parduscas lomas que terminaban el paisaje; otros reían desatinadamente, cambiando entre sí burlas y groserías de cuartel; algunos, muy pocos, con los ojos medio entornados, ó dormían ó soñaban en tiempos mejores y en tierras queridas y, sin duda, frondosas.