Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LAS ECONOMÍAS Un duque amigo mío, viendo que su caudal se iba por punto? prescindiendo una vez del señorío quiso poner en orden sus asuntos. Llamó á su mayordomo, que era todo un señor de tomo y lomo, y después de escupir y toser fuerte le dijo de esta suerte: -No ignora usted, amigo don Urbano, que se nos va la hacienda de la mano, y que, gastando tal como se gasta, para vivir dos años no me basta; quiero, pues, prescindir de gollerías y hacer economías. -Más de una vez, señor, dije á vuecencia lo mismo que hoy le dicta su conciencia. -Suprima el tratamiento, y hable presto: ¿qué debemos borrar del presupuesto? -Tiene usté, señor duque, en la cochera seis carruajes de lujo y de carrera; bestias de tiro y silla tiene trece dejemos la mitad, si le parece. -Lo que es en la cochera nada quito; todo lo que hay allí lo necesito; mis padres por su tren se distinguieron, y en la cuadra rivales no tuvieron. Pasemos adelante, y vamos suprimiendo lo importante. -Paga usted por el cuarto mensualmente ciento cincuenta duros- -Jxistamente. -Con más otros cincuenta por cochera y demás. -Esa es la cuenta. -Pues bien: siendo usté joven y soltero, lo mismo da segundo que tercero, y se pueden ahorrar quince mil reales solo de cuarto, anuales. -Tampoco de esa suma ni una peseta restará mi pliuna;