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PELOTARISMO En este Madrid famoso ciego será el que no vea que todo es pelotarismo en la candía madrileña. Que saca de sus casillas una niña bullanguera, sin más renta que el palmito, á un vejete con pesetas. que siempre detrás se quedan y suben al piso cuarto, donde tienen su vivienda. Los personajes políticos, no bien se ponen la cesta, ¡Y cuántos recaudadores con viento fresco se ausentan, haciendo cada dejada, que en seco la caja dejanl 1 y le lleva á la coyunda y con él se pavonea: pues nadie podrá negar que es un saque de primera. Que un pollito atreviduelo la calle ronda y pasea á una joven de buen dote, camino ya de los treinta: pues si el papá, que es un tigre, en la escalera le encuentra, tomándole por frontón le da un revés que le vuelca. todos se igualan al punto en lo mal que nos gobiernan. Por eso el país, que está cansado ya de promesas, no da momio por ninguno, porque buenos momios pescan. Cátedra, siempre la ponen, con derroches de elocuencia. ¡Cuántos que, llenos de ingleses, exclaman: C rte de cuentas; yo no pago á nadie y hacen toda una cortada en regla! Si en consumos sin pagar entran carros y carretas, hay ton o seguramente, y en los del pincho ceguera. Si hoy el juego de pelota hace sombra á la ruleta, y los chicos pelotaris nuestro dinero se llevan, ¡pronto, á construir frontones en las calles y plazuelas sin escuchar los lamentos de los maestros de escuela, y que vayan las mujeres á tomar parte en la fiesta, que algunas conozco yo qxíepega 7i bien y con fuerza! En la cuestióu de onipleados, cuestión en España eterna, hay delanteros que sólo ascienden por influencia, y existen mucbos zagueros cuantos al Poder aspiran y tienen suelta la lengua; mas salen descalabrados todos los que con fe ciega confían en los programas, que luego son letra muerta. Los suele haber que al reiote atrapan una cartera, y otros que, aunque llagan mil faltas, ni á tres tirones la sueltan. ¿Cuántos ministros no pifian en las cuestiones de Hacienda, y hacen erradas atroces que levantan mil protestas? ¡Nada, á seguir la corriente; hoy los pelotaris reinan, y hay que rendirles tributo y arruinarse en las apuestas! ¡Viva la nueva afición, mas sin armar peloteras, y viva e pelotarismo de la cancha madrileña I E. GARCÍA Y SANTISTEBAN Á