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¿VAMOS? -La noche clara y serena nos brinda dulce alegría. Ponte el mantón, alma mía, vamonos á la verbena. ¿Qué tienes, vamos á ver? ¿por qué pones ese ceño? Habla: ¿es que tienes empeño en contrariarme, mujer? Depon tus fieros enojos ¿Una lágrima? ¿Un suspiro? ¿Estás celosa? ¡y me miro en el cielo de tus ojos! ¿A qué esas dudas crueles? No seas rencorosa; vamos, y te obsequiaré con ramos de rosas y de claveles. ¡Vas á estar más obsequiada! Ven, te compraré orejones y ricos melocotones de piel aterciopelada. Y un magnifico cacharro que conserve el agua fresca, y una sombrilla chinesca, y un San Juanito de barro. Un tiestecülo de albahaca muy remono y muy chiquito, y un pito mejor que el pito que ayer te enseñó la Paca. Desarruga el ceño adusto, si es que no quieres matarme. Anda, que voy á arruinarme tan sólo por darte gusto. ¿Vamos? Basta de tonteras. ¿A qué vienen las rencillas? Te voy á comprar rosquillas de la clásica Javiera. Comerás, si tienes ganas, el riquísimo buñuelo, y te llenaré el pañuelo de torraos y de alvellanas. Y en cuanto suene un piano de manubrio, á la carrera vas á ser tú la primera que ante el pueblo soberano luzca la cara bonita y el cuerpo zaragatero, bailando con más salero que la célebre Chiquita. Y si te fatigas mucho, ó la danza te sofoca, para refrescar la boca nos vamos á un aguaducho, y ¡que me lleven los mengues si es mentira lo que digo! ¡Me voy á gastar contigo cinco duros en merengues! ¿Vamos? ¿Aún no estás contenta? ¿Me quieres desesperar? ¡Oye, no vuelvo á mirar en mi vida á la Vicenta! ¿Te ríes? ¡No es ilusión! Vamos! ¡Si eres hechicera! ¡Andando! ¡Mujer, espera, que te olvidas del mantón! E. N A V A R R O G O N Z A L V O i