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506 Claro es que la verbena se celebrará en acción de gracias por haberse aprobado los presupuestos. ¿Y á qué santo? ¡Naturalmente- á San Seaeabó! Porque hay que rezarlo dos veces antes de salir. Madrid se divierte. Verbenas á porrillo, jaleo y algazara en los barrios bajos, música y baile de continuo, parecen expresar la alegría de la plebe al quedarse sola en Madrid, ahora que los aristócratas se ponen á remojo en el Cantábrico. El invierno es para los ricos. De ahí sus trenes lujosos, sus veladas en el Real, sus soirées á i3 uerta cerrada. El verano es para los pobres. De ahí sus bailes á cielo abierto, sus banderas y gallardetes, sus reuniones y festejos en mitad del arroyo. Cada barrio tiene su santo, y cada santo su Como todo el mundo viaja sobresaltado, cuanverbena. do el tren se detiene se asoman á las ventanillas, Desde la de San Antonio, que es preguntando asustados: la primera verbena- ¿Por qué paramos? ¿qué ha sucedido? que Dios envía, -Nada; es que la máquina va á tomar agua. hasta la de San Miguel, ya entrado Septiembre, ¿Se ha asustado también? pregunta con inolos mismos gallardetes é idénticas banderolas cencia uno de los asomados. recorren la corte de punta á punta. El cólera nos impide veranear pasada la fronEntrad en una calle en vísperas de verbenas, tera; el mal estado de las líneas dificulta los viay veréis adoquines arrancados, gruesas empaliza- jes por el interior; tal es la causa de que se hayan das, postes y herramientas por todas partes. quedado en Madrid muchas personas que acos ¿Se trata de unas cuantas barricadas? tiunbraban á salir otros años. Una sílaba menos. Se trata de unas ciiantas- ¿Pero qué es eso, D. Trifón? decimos; ¿no barricas. sale usted? La festividad del patrón de España se celebra con alegría, y no bélicamente, como en otros tiempos. Antes se decía: ¡Santiago y cierra España! Ahora se dice: ¡Santiago y cierra el barrio! La prensa ¡oh desgraciada oportunidad! no habla más que de descarrilamientos, ahora que España entera está de viaje. Era lo único que nos faltaba á los periodistas. Porque el lector la emprende contra nosotros, y dice que todo son invenciones de la gente de pluma para meter miedo á los seres felices que pueden dejar á Madrid por una temporada. Los trenes de recreo se llaman ahora de recredo. -No, señor; las uotiuias de la epidemia, la frecuencia de los descarrilamientos y demás calamidades que corren por ahí, le dejan á uno- -Sí, como decía el baturro: sin gota de sangre en el bolsillo. LUIS ROYO VILLANOVA.