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Á OCHO DÍAS VISTA El Congreso perpetuo. -Uniforines parlamentarios. Diputados desertores. -La v e r b e n a del Congreso. -Madrid se divierte. -Las calles de fiesta. ¡Santiago y cierra el barriol- -Descarrilamientos. -Viajes dé wecredo Los que se v a n y los que se quedan. ¡Malditos presupuestos I A la hora en que escribo estas líneas todavía sigue abierto el Congreso de los diputados, ese Congreso de las cuatro estaciones. El día que se cierre dará contingente de viajeros para las cuatro estaciones también: la del Norte, la do Atocha, la de las Delicias y la de las Pulgas. Entre tanto, los padres de la patria tienen que aguantar la racha á pie firme y arma al brazo, consolándose con la idea de que si ellos pasan calor, mayores son las angustias que sufren los infelices maceres del Congreso, para los cuales no tiene la casa trajes de verano. Para el año que viene, la comisión de gobierno- -Se ha ido á Sobrón. -Eso es desertar en toda tierra de garbanzos. i Habrá que darle cuatro tiros! ¡Quién los pillara! dice un diputado, soñando con cuatro tiros de muías normandas que le saquen de Madrid más que á paso. A lo mejor, un diputado del montón se levanta de los escaños, y mirando al jefe levanta el dedo, como los chicos de la escuela. ¿A dónde quiere ir su señoría? le preguntan. -Pues ya ve su señoría, ¡á tomar aguas! -Aguántese su señoría las ganas un poquito, que luego iremos todos. Como Madrid en estos días arde en verbenas, en fiestas nocturnas y en bailoteos populares, se ha pensado en las esferas parlamentarias celebrar también una, verbena en el Congreso. El frontón, los leones, la bandera y demás signos exteriores del Poder legislativo, se adornarán é iluminarán convenientemente. interior estudia el proyecto de un uniforme propio de las circunstancias. A pesar de las ordenes terminantes emanadas del jefe, se van notando huecos, cada día mayores, en los bancos de la mayoría. ¡Dónde está Eamírez? pregunta un ministro, pasando lista en el salón de conferencias. -Pues mire usted, contesta uno de los presentes; un consejero de la Corona le había dicho que estaba de sobra, y él- ¿Qué ha hecho?