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cosaco, obediente j laborioso, vago al hielo y al calor es el mismo hoy que ayer, el héroe anónimo que, diligente y viril, conserva en paz y lleva al riñon del país la sana moral de una institución brava, ame n de las codicias españolas, levantadas y santas, que simboliza el glorioso estandarte del regimiento. De las ejecutorias que ostentan los regimientos de España y Santiago, salo el lema fortalecedor del Arma de las resoluciones y de los arranques: Así vence los obstáculos que se le oponen (y aparece el sol desvane Z ciendo brumas y llenando el espacio con sus rayos) Mi pie permanece firme en el camino recto. Valor é hidalguía, empuje y nobleza. Por eso, en cuantos actos realiza el Arma, flotan como hermosos destellos que fortalecen á los viejos, ani man á los tibios y encienden el espíritu de la gente moza. Las fiestas que ahora celebra nuestra Caballería responden á la solemnidad inusitada de hace un año, cuando Valladolid presenció la inauguración del Colegio de Santiago, hue rfanos delArma, y el banquete monstruo en el gran picadero de la Academia. No olvidaré aquellos instantes en que centenares de generales, jefes y oficiales, se agrupaban bajo los paños rojo- caña de la bandera; la fraternidad del soldado señoreaba sus alas, empujadas por el júbilo; el anhelo de gloria, el grato esparcimiento, las codicias de una uoión fecunda y recia, se respiraban en la espaciosa nave. Entonces aparecieron los huérfanos de la Caballería, coronados por la inocencia, guiados por la gratitud, temerosos, llenos de rubor, y en sus frentes la luz que desde el cielo irradiaban las almas de sus padres, soldados beneméritos y humildes que, tras una vida de virtudes y de honor, sólo pudieron legarles su espada limpia y honrada, hambre, privación, los espectros del hampa y del vicio ¡Cuadro digno del pincel más inspirado! Confundidos los brazos, caldeadas y copiosas, las lágrimas, mal contenidas las frases de ternura y de piedad, aquellos veteranos de rostro curtido por el sol del combate, chocaban los pechos y daban suelta á sus corazones de soldados; la juventud soñadora y despreocupada notaba en sus venas el calor de un sentimiento más tierno y sublime de los hasta entonces percibidos; y clérigos, caudillos, periodistas y magistrados, aplaudían con la efusión del conmovido á los infelices que desde aquella hora pasaban de la incertidumbre al bien, de la orfandad y la pobreza al amparo y desahogo, ofrecidos por la hidalga caridad del Arma de Caballería. Colectividad que así derrocha las pasiones, que trabaja y progresa, que tiene en su alcurnia guerrera prestigios tan venerados como León, Zayas, Pufionrostro, Zaldívar, Alcalá Galiano, O Donell, Contreras, Zavala,