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476 Comprendes, si eso he visto, que adivino la sorda lucha que tu pecho agita; tu corazón rechaza tu destino, y rebosando ele ambición, palpita. Quieres, con loco empeño, un sueño realizar, y en tu impaciencia, has hecho de ese sueño la desesperación de tu existencia; acaricia tu mente enajenada visiones de placer deslumbradoras, y en tu pobre morada mxras con pena resbalar las horas. Tal vez si por capriclios de la suerte tu sueño se cumpliera, de tu pedio tranquilo la paz bendita para siempre huyera, y la paloma candida, inocente, que en nido d, e pureza abrió sus alas. viera también, al contemplar sus galas, que la loca ambición manclió su frente. Deja, ya que en el mundo en que naciste es todo una jicción, que ciego el mundo busque ansioso el placer donde no existe: más vale, sí, vivir obscurecida, ajena á todo afán, si es, cual yo creo, el primer desengaño de la vida la amarga herencia del primer deseo; no ambiciones la gloi ia que etigañadora ofrece la fortuna, que aunque escribas con lágrimas tu historia, del alma sin la paz no hay dicha alguna; si señala el destino la senda del dolor á tu existencia, iqué te importan las sombras del camino, si no hay sombra ninguna en tu conciencia MKECEDES D E T E L I L L A A P U í í T E D E L N A T U R A L POR HTJEETAS V lll LOS V E L O C I P E D I S T A S i liAXUESES EX LA KEUMESSB C E L E B K A D A E S LÜS TAEDINES DEL B U E N E E T t R O A U E X E F I C I O D E LOS P O B R E S f jy T -i