Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
472 Digamos tambíéu, ea honor de la tierra, que liay muchos andaluces falsificados. Desde que Serra escribió Don Tomás, todos los asistentes de todas las comedias lian de ser por fuerza andaluces. Esta manía de la literatura dramática ha trascendido á la vida real. Si asistente que no es andaluz, cree con toda ingenuidad que está en ridículo. Citaré como ejemplo el asistente de un coronel amigo. No hace muchos días almorzaba yo con este simpático militar (porque es muy simpático) y el asistente nos servía á la mesa. Parecióme el tal sirviente andaluz neto y cerradoj y hube de preguntarle: ¿De dónde eres, buena pieza? -De la propia Zemya, me contestó. -El diablo es este muchacho, dijo mi amigo cuando nos quedamos solos. Hubiera sido actor excelente, porque tiene un don de asimilación, que maravilla. Ha estudiado tan á conciencia su papel de andaluz, que le da un chasco á cualquiera. Ahí donde nsted le ve, es natural de Vitigudino. Su comercio intelectual con los soldados andaluces le ha proporcionado ese baño, y al presente es tan andaluz como otro cualquiera. De lo cual se deduce que el poeta nace y que el andaluz se hace. Ko es, pues, temerario afirmar que muchos de esos andaluces que andan por ahí dando la lata, son de Vitigudino. Lo cual no quiere decir, en modo alguno, que no los haya también auténticos. Los hay, seguramente. Débese su existencia y su desarrollo (como digo al principio de estas líneas) al error, muy generalizado, de que todo andaluz ha de ser gracioso. y menos mal al que le da por la gracia solamente: que los hay graciosos y valientes, todo en una pieza. Cuando se da este caso, aumenta el relieve cómico del tipo por modo indecible. Hay quien tiene (en la imaginación) un cementerio para su uso particular. Sobre la gracia de los andaluces y la franqueza de los aragoneses, la fantasía popular ha fundado verdaderas leyendas. Tan fuera de caja resulta el andaluz que la da á todas horas de gracioso siendo un guasón incorregible, como el aragonés que á título de franco le dice á usted una desvergüenza ó una grosería. Ko he de negar (porque sería negar la evidencia) que el clima influye en el temperamento, y que bajo el hermoso cielo de Andalucía brota espontánea la llama de la inspiración y vuela indómita en alas del deseo la esplendorosa fantasía mucho mejor que entre las tristes y espesas bruma del Norte pero de eso á sentar en absoluto que todos los andaluces son poetas y graciosos, hay un abismo. Por todo lo cual creo, y aquí concluyo, que estará en lo cierto y dirá una verdad innegable el que diga: -Les andaluces tienen mucha gracia cuando la tienen. FsAKcisco FLORES GARCÍA