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A OCHO DÍAS VISTA Los J a r d i n e s cerrados y el Congreso abierto, -Cortes de verano. Temporada vera- aflrnaa. ¡Estamos frescosl- -Los ciclistas franceses; -Procesión clvioocicllsta. El calor. -Precaueiones. -En mangas de camisa y en m a n g a s de riego. A a hora en que escribo estaS líneas se da como seguro que este año los Jardines del Buen Retiro serán sustituidos por el Congreso de los Diputados. Los Jardines no se abren, es verdad; pero en cambio, el Congreso no se cierra. Queda suprimida la ópera barata, pero tendremos presupuestos baratos, que es lo importante. Nos quitan la vegetación, la frondosidad, el arbolado del Buen Eetirq, pero nos dejan las Cortes, y donde hay oratoria española hay hojarasca para dar y vender. Tendremos Cortes de verano; como quien dice, cortes de pantalón de hilo ó de chaquetas de alpaca. Para la mayoría parlamentaria no hay temporada vera- niega, sino temporada v e r a afirma, porque tendrá que pasar el verano d i c i e n d o que sí. ¡Pobres diputados 1 Han pasado una temporada renegando del Gobierno han aguardado en balde la clausura do Cortes para echar á correr; han arrancado una tras otra las hojas del calendario, y al ver en una de ellas escrita la palabra Estío, han exclamado con adorable sinceridad: ¡Vaya si lo es! Sagasta, por su parte, no ha podido ser más explícito al decir poco hace: -Aquí estaremos todos hasta la aprobación de los presupuestos ó hasta reventar. Ya lo oven los señores. Los antiguos pliegos se llevaban á su destino reventando caballos. Los presupuestos de ahoia se llevan adelante reventando diimtados de la mayoría. Liquidar el déficit es cosa difícil en iavierno. Con este calor la liquidación es segura á bien poca costa. ¡Y tan poca! Como que las costas ñolas verán los diputados. El homo está caliente. Hay que aprovechar el rescoldo para meter la masa de los presupuestos y sacarla luego esponjosa, hueca y cocida. Suprimamos los baños estivales para, llegado otoño, poder bañarnos en agua de rosas. Por su parte, el Congreso tomará precauciones para hacer más agradable la estancia de los oradores en el salón. ¡Los J a r d i n e s han m u e r t o! ¡V i v a n las Cortes! El efecto es él mismo para el país.