Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Vf- i J 4 Í 4 IA EOiLi K P u r a y Froilán venían amándose desdo pequeñitos; pero el padre do P u r a no veía con buenos ojos aquellas relaciones. -E s e cliico parece un gato desollado, decía el susodicho padre. Ese chico no tiene imaginación. ¡P u e s yo le quiero muchísimo! contestaba la chica, entre sollozos y lágrimas. ¡P u e s nunca será tu esposo! replicaba el padre. Froilán se fué á Madrid con ánimo de estudiar Farmacia, y P u r a se quedó en el pueblo llorando á lágrima viva. Su padre trataba de distraerla llevándola á ver una compañía de titiriteros que había llegado por aquellos días y daba funciones eü la plaza pública; pero todo era inútil, y Pura, en vez de fijarse en los ejercicios gimnásticos, so tapaba la cara con una toquilla, m u r m u r a n d o ¡Nada sin mi Froilán! Él, entre tanto, gemía en Madrid, oculto en la alcoba de una casa do huéspedes, y en todo el día y toda la noche no hacia más que pensar en su P u r a y en una irritación intestinal que le molestaba mucho. Asi pasaron algunos meses, hasta que el padre de la chica comprendió que olla tenía enferma el alma de tanto amarj de tanto amar, y antes do que se malograra tomando fósforos ó arrojándose al pozo de cabeza, fué y le dijo: -M i r a P u r i t a á mí, Froilán no me gusta para yerno ni para nada; pero yo no quiero verte así, y en cuanto acabe la cai- rera os voy á casar, á ver si te tranquilizas y dejas de freirmo la sangre. P u r a oyó esto, y fué tal su emoción, que apoyó la cabeza en el hombro de la criada y se puso á llorar de júbilo. Después escribió una carta á su Froilán comunicándolo la feliz noticia.