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448- -Señor, dijo Pati- listo, no bien él y su hermano se vieron en presencia del rey: Venimos de m u y lejos, impulsados tan sólo por el deseo de contemplar el poderío y grandeza de V M. de los cuales hay noticia propagada por todo el mundo. E l exordio de este discurso pareció bien al rey, y el monarca alentó con una m u y benévola sonrisa al orador para que continuara su perorata. Prosiguió Pati- listo diciendo lo ya sabido, que él y su hermano descendían del cisne, y que él era diestro en las artes de natación, vuelo, marcha y canto, y por lo cual ofrecía sus servicios á tan poderoso rey y señor; é hizo después una profunda reverencia, espatarrándose y entrea b r i e n d o un poco las alas y fijando el pico en tierra. Señales de misión y cortesía. fuera alimentado y atendido el patito por todo el tiempo que duraran sus ensayos y sus estudios y luego quiso aprovecharse de los servicios de Pati- listo, el cual, sin duda alguna, y por lo que el m u y audaz había dicho, no necesitaba educarse ya en artes de las cuales podría ser maestro. F u é el caso que S. M. quería enviar entonces un mensaje secreto á una princesa, su amada. Habitaba dicha princesa un palacio oculto en lo más espeso de un enmarañado bosque, y el rey confidencialmente dispuso, exigiendo gran presteza y mucha cautela, que Pati- listo llevase á la dama una cartita amorosa. -V e y vuelve pronto, y procura que nadie descubra el objeto de t u importante comisión. Echóse á andar Pati- listo, y como el rey le vio zambear y descubrió lo torpe de su paso, Pati- listo dijo que caminaba así, de aquel modo, porque era propio disimulo para que nadie sospechara que se le había encomendado misión alguna de urgencia y de interés. -Veo que á más de ágil eres hábil, dijo el r e y en efecto, si te vieren salir de palacio con apresuramiento y presteza, todos los cortesanos comprenderían que ibas á cumplir una orden de importancia, y habrían de rabiar por conocerla. Cuando Pati- listo llegó á la entrada de la selva, buscó á una liebre, á la cual, pobre y sencilla campesina, hízola saber que él era un personaje de palacio y que podía prestarla mucho favor, y la rogó llevase la carta del rey á manos de la princesa y después tornara rápidamente con la respuesta. ¡Figiirese el lector si la comisión sería difícil para la liebre! Escuchó con las orejas m u y aguzadas y tiesas las ofertas del patito, echóse después las orejas á la espalda y á correr como el viento por los ocultos senderos del bosque, y así en un santiamén trajo la respuesta. Cuando el patito se presentó en palacio, maravillado el rey de la prodigiosa prontitud con que le había servido como mensajero diligente y cauteloso, nombróle Correo mayor del reino con banda y placa. Dirigióse entonces el monarca á P a t i bobo, que, tembloi- oso y acobardado, había hecho por ocultarse tras de su hermano. -Y tú, ¿qué me dices? -Y o señor, desearía poder perfeccionar las artes que he aprendido, y pediría á V M. me dejase en sitio apartado donde por algún tiempo yo hiciera mis estudios y aprendizaje para llegar algún día á corresponder con mis servicios al buen acogimiento que Y M. nos dispensa. Concedióle el rey á Pati- bobo la gracia que- pedía, y le envió á uno de los patios de palacio, en el cual había un estanque. Dio orden para qué (Oinefuírá n id próximo 7 fÚ 7 nn- 0. José ZAHONERO.