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ANO III MADRID, 8 D E J U L I O D E 1893 NUM. 114 ARTE MODERNO LA HOSTERÍA DEL ííAUREL. -BAJO- BBLIBVE D E D. ANTOSIO SÜSILLO EKEMOS la honra de ofrecer á nuestros lectores las primicias de esta notabilísima obra del insigne escultor Sevilla- no, todavía inédita para el público. El asunto no puede ser más simpático, más gallardo ni más español. La escena X I I del primer acto del Tenorio, una de las más bellas de aquel primer acto, modelo de galanura y valentía, ha servido álartista para la composición de la escena escultórica, en la cual, y en torno de achaparrada mesa, se contempla la figura de D. Juan frente á la de D. Luis, y rodeados de Avellaneda, Centellas y demás conocidos personajes. En suma: los héroes y los jugadores de la famosísima apuesta. Al fondo el hostelero, y á izquierda y derecha, oculto el rostro con sendos antifaces, los dos característicos: el- eomendador y D. Diego Tenorio. El sencillo alfarje que decora aquel techo bajo; la sencilla anaquelería de la tienda de Buttarelli; el tosco enlosado; los accesorios, artísticamente distribuidos por la estancia, dan á la famosa escena del Tenorio mayor vida y más calor que la que tiene gene- raímente en la convencional anchura de un escenario. Absortos y atentosios convidados parecen escuchar de labios de D. Juan la famosa y despreocupada relación: Por donde quiera que fui la razón atrepellé, la virtud escameci, á la justicia burlé y á las mujeres vendí. Yo; álas cabanas bajé, yo i. los palacios subí, yo los claustros escalé, y en todas partes dejé memoria amarga de mí. Ni reconocí- sagrado, jii hubo razón ni lugar por mi audacia respetado; ni en distinguir me he parado al clérigo del seglar. A quien quise provoqué, con quien quiso me bati, y nunca consideré que pudo matarme á mí aquel á quien yo maté.