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431 tralladoras en 1870 para que no se enterasen los enseñar física en los Institutos, son miradas caballeros del lado de allá de los Vosgos. con cierta escama por los agentes del Poder juOtros se fijaban en las obras de la nueva Aca- dicial. demia Española, también emplazada por allí, y El atentado de la Huerta se ha relacionado decían: con la famosa tentativa del Congreso, y á estas- ¡Cal esto no es lo que ustedes se figuran: fechas se han traído á colación, no sólo aquellos este es el fantasmón de la Academia, el coco que autos, sino otros más antiguos: los propios autos han puesto los inmortales para ahuyentar Esca- sacramentales. ladas de estas cercanías. Aún va á resultar que D. Pedro Calderón El domingo pasado cayó el velo de la esfinge, estaba en correspondencia con Ferreira y Debats, rasgáronse las vestiduras y surgió la obra del es- y que en su Casa con dos puertas mala es de cultor, muy elegante, muy simpática y muy es- guardar se propuso poner de relieve la dificultad de defenderse contra la dinamita viviendo en belta. Algunos viejos que presenciaron la ceremonia un hotel aislado. Por la Cárcel Modelo ha desfilado ya medio de frente, recordaban tiempos de la niñez. Madrid, y nadie está libre de inspirar sospechas- -Su peinado, decían; su rostro, su ademán á la policía, con lo cual probará las amarguras Parece que está hablando. del Abanico, ¿Quién? -La Reina Gobernadora. yendo una vez tan siquiera Y en la tribuna de la prensa, desde donde la á ponerse el capuchón. estatua se veía de espaldas, se escuchaba un diálogo semejante: -íío me niegue usted, nos dice uno de la se- -Ese vestido largo, ese manto amplio, flexicreta, que usted tiene tratos con botellas de ble, de extraordinario vuelo y grandes proporcioruido. nes Parece que la estamos viendo. -Sí, señor, pero son botellas de Champagne. ¿A la reina bisabuela? ¡No está usted- -No, hombre; á miss Fuller. mal Champagne! -C a b a l l e r o ¡yo La Providencia nos protege contra el anar- soy u n a p e r s o n a digna! quismo. -Digna mitera. La única tentativa que últimamente hemos lamentado, causó la muerte del desgraciado autor En la delegación aclade la hazaña, lo cual, á primera vista, parece que raremos eso. Y ya en la delegadebiera haber ahorrado diligencias á la policía y ción nos cogen en un al Juzgado. Pero nada de eso; las especies zoológicas tie- atlántico de contranen sus épocas de dicciones. -Vamos á ver, celo, y la policía las tiene también. ¿por qué llevaba usted Se ha empeñado esa botella? -Pero, señor, ¡si en descubrir botellas explosivas, y estaba vacía! -Mejor para mí. no p a r a r á hasta dar en la fuente ¿Qué falta le hacía á usted una botella vacía? ¡Dale! ¿No sabe usted que en los almacenes del a n a r q u i s m o de vino abonan medio real por cada casco? ¡De embotellado. Hasta las bote- todo se quieren ustedes enterar! llas de Leyden, que se emplean p a r a Luis EOYO VILLANOVA. lv A