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LA MODA La estación estival nos lia traído los trajes ligeros, las tintas claras, las cintas, encajes y adornos propios de los vestidos de verano. Hoy ofrecemos á nuestras lectoras el adjunto modelo, de extraordinario cachet y elegancia, para traje de sociedad y garden party. Es un precioso vestido de crespón, color marfil, guarnecido en los bordes de la falda con marahout en pétalos de adormideras, blancos y ligeramente teñidos de verde pálido. Del mismo color, que en todos sus matices es la tinta de moda, son las cintas que, formando en los hombros artísticos lazos, bajan en ángulo hasta la cintura, la cual rodean en triple faja divergente. La parte superior del peto lleva el mismo adorno que la fimbra del traje, y el cuello, alto y cerrado, ostá bordado con perlas finas. El vernissage del salón del Campo de Marte ha cerrado en París la serie de reuniones artísticas de primavera, donde las reinas de la moda sancionan y promulgan sus leyes; mas todavía queda el derhy de Chantilly y las carreras del Grand Prix, donde habrá que estudiar los modelos para trajes de estío. Ente año las nuevas toilettes de crespón y de seda han obtenido ace tación general, especialmente en la combinación del blanco y negro, cuya alianza ha causado furor, haciéndose con ellos infinidad de variedades caprichosas. Ya es un traje de seda negra, rayado con entredoses de guipur ú orlado con volantes de encaje blanco, ya es un vestido blanco de fulard ó muselina, adornado con puntilla y encajes negros, ya, en fin, las variaciones infinitas que á trapos, cintas, encajes y colores saben dar ingenios tan artísticos é incansables como los de Mad. Lipman, Mad. Julia, y alguna otra modista de las que en París dicen la última palabra en cuanto á elegancia y gusto. j- Durante los calores del estío, no es solamente agradable, sino útil y muy higiénico, rodearse de aromas frescos y delicados. Muchos médicos de París recomiendan como preservativo contra las epidemias vaporizar los vestidos y las habitaciones con perfumes frescos y naturales; mas esta precaución puede resultar inútil, y acaso nociva, cuando no se emplean productos vegetales, sino perfumes de base química, como los que ordinariamente se expenden. Para conocer la composición de un perfume hay un medio tan sencillo como ingenioso. Se vierten sobre un papel de seda unas gotas de esencia y se aguarda durante unos minutos la evaporación alcohólica. Terminada ésta, cuando el perfume es natural, persiste el aroma en el papel, mientras que si el aroma es falsificado, sólo subsiste en el papel de seda el olor acre é ingrato de la sustancia química. GUADALUPE. L