Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
cióu ganada desde las páginas de BLANCO Y NEGEO, que frecuentemente se honra con sus producciones; Maura con dos costureras de palique cerca de la ventana, hechas de una manera muy justa; Tomás García Sampedro con una asturiana muy notable, no sólo por la precisión del diseño, sino por la x propiedad del colorido; Bertodano con un Campesino navarro, donde pone de manifiesto los visibles adelantos que realiza el ¡í joven y modesto artista; Arregui con una aldeana guipuzooana, donde resplandece la sencillez del que empieza, y de la cual jamás debiera desprenderse el que acaba; y ligarte con una es cena de Nochebuena en la Plaza Mayor, que por cierto consti, tuye lo más completo que ha producido hasta ahora, es lo que r- merece la pena de ser examinado con algún detenimiento, al lado de unas cuantas manchas y apuntes de Luis Jiménez Muñoz Lucena, y Luna. Aparte de los retratos de SoroUa, Madrazo, Plá y Sala, y de los cuales anteriormente nos hemos ocupado, ocupan la pref elente atención del público y de la crítica uno muy notable de Moreno C a r b o n e r o aunque en él se ve que- y su autor t i e n e m á s i acostumbrada la mano á lo pequeño que á lo glande; otro de Mathias, hecho al pastel de admirable manera, y otro de Eioardo Madrazo, que no hace traición á su ilustre apellido. E n t r e las marinas, una de Martínez Abades, y entre los paisajes, varios de Tordesillas, Arredondo, OarA bonell, B e r t o d a n o Lhardy y Tomás Martin, al lado de uno preLA CORTE, -MAXIMINO P B S A ciosísimo de Beruete muy fino de color, y otro de G- artner muy justo de mancha, representando el Tajo en las cercanías de CAMINO DE LA MONTANA Toledo. MOEBSO C A B B O N B E O De la multitud de pasteles y acuarelas, sólo debemos llamar la atención del paciente lector hacia uno de Araujo, que es una verdadera obra maestra, y hacia otro de Várela Sartorio, que está ejecutado de una manera discreta. KOSIKA. -JULIO GHOS to á la escultura, es ésta tan escasa y desgraciada, salvo un Setrato de Susillo, alguna estatuita de comercio de Alcoverro, un Feijóo y una Japonesa de G- audarias, y el Proyecto de frontón para el Palacio de Museos y Bibliotecas, de SnSol, que más vale, refiriéndonos en algo á lo apuntado, dejar el resto en el olvido que se merece. Si el Retrato de Susillo representa la nota más modernista, y las estatuitas de Alcoverro la escultura de comercio, el Proyecto de frontón de SuSol es muestra elocuente del acatamiento á los ideales del clasicismo helénico. Si el pintor necesita tener muy en cuenta el asunto de su obra para que la ejecución de ésta guarde íntima relación con la índole de aquél, el estatuario no puede desconocer que el destino que á su obra se dé ha de influir de manera soberana en el carácter que ésta tenga.