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LA COLETA DE RAFAEL A Antonio Peña y Goñi, En Madrid, ó donde se Jialle. Aquí, en esta ciudad de Barcelona, cada vez más hei mosa, más culta, más adelantada, y no digo más lagartijista porque eso pertenece ya á la historia, y el redondel de su Plaza no es más que un triste campus ubi Lagartiius fuitj he leído el artículo que en forma de carta dirigida á este buen amigo tuyo y servidor, y con el mismo título que encabe -esta respuesta, se ha publicado en el semanario barceloLes Pluma y Lápiz. Ya ves, en prueba de cuánto me ha gustado esa Coleta, que me apresuro á tomártela. ¿Se la tomaría igualmente á Rafael, si el gran torero, siguiendo tus indicaciones, me entregase real y efectivamente ese simbólico apéndice que todavía ostenta su cogote, y que en el actual momento Jiistéñoo trae hipnotizados á todos las españoles de casta y raza? Claro está que yo no habría de rechazar, descortés é inoportuno, la primera merced ¡la primera y la última, pues se trata de una merced in artículo mortis! que debería al tío Raspa, como llamamos en la intimidad al veL A G A R T I J O E N 1865 (A Ñ O E N Q U E TOMÓ L A A L T E R N A T I V A) terano en cuya rancia coleta he dejado, según dices con gráfica frase y melancólica expresión, lo más agradable, lo más granado de mi juventud De mi juventud sobaquiüesca, se entiende; porque de la otra, de la atañedera (estilo cursicastizo) á toreos de mejor clase, créeme que en otras trenzas harto más suaves, largas, abundantes, lustrosas y atractivas que la exigua y raquítica del abuelo, me he dejado una cantidad de restos y recuerdos que ¡esos sí que son verdaderamente peliagudos! Claro está, vuelvo á decir, que si Rafael me la donara, yo no había de rehusar la trenza de sus cabellos pero ¿qué iba á hacer yo con ella? Probablemente, empeñarla. Y eso, suponiendo que hubiera algún prestamista berrendo en lagartijista para quien la coleta de Rafael fuera materia pignorable; porque si bien los hay ahora, sabe Alá los que quedarán cuando el rabo de su Profeta no dé jugo, ni suelte grasa, ni sea más que una simple curiosidad tauropiliforme.