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338 Por eso la policía: tuvo á bien acuñar, de prisa y corriendo unos enantes bofetones, los suficientes para Henar las necesidades de la circulación. Yo tuve el gusto de ver un par de troqueles, pero ya con los guantes puestos. La cosa tenía que acabar así, necesariamente. Fuera del Congreso todo era jáleíto, bravuconería y ganas de armarla. Se crea otro impuesto sobre los naipes. ¡Paciencia y barajar! Si esto no da resultado, se estancarán las barajas, y como esto no baste, el Estado tallará por su cuenta en todos los círculos de recreo, y creará un cuerpo de croupiers con sueldo fijo y entrada por oposición, á semejanza de los dos cuerpos recientemente instituidos: el de investigación de la riqueza y el de contabilidad del Estado. El descuento se sube en proporción gradual, según los sueldos. Los empleados públicos estudian estos días la escala como si empezasen ahora el solfeo. -A mí- -dice mi oficial quinto de la clase de cuartos- -me corresponde el 11, al oficial primero el 15, al jefe del Negociado el 20, al subsecretario, al subsecretario, ¿cuánto le corresponderá al subsecretario? -No tienes más que mirar la escala. -Ya la miro, y- ¿Y qué? -Que creo que le toca el descansillo. Estas reformas complicadas y de cálculo infinitesimal tienen la ventaja de aguzar el ingenio de los contribuyentes, ya bastante despierto con el anuncio de las reformas. Los pensionistas del Estado tienen ahora dos caminos por donde tirar, además del camino del viaducto, siempre expedito para las personas necesitadas. Seguir cobrando la pensión mensualmente, como hasta aquí, ó recibir de una vez el capital equivalente á esa renta módica, -La elección no es dudosa- -dirán las clases pasivas, declarándose partidarias de la novedad. Más vale pájaro en mano, que buitre volando. Pero el Ministro se previene contra los golosos, y dice que les dará el capital en papel que va á emitir ahora. Hay que quedarse con el sistema antiguo. Mejor es la moneda contante, aunque sea poca, que malvender por ahí el papel que ha salido nuevo. Y basta de presupuestos. Sería cosa de disparar una salva de cañonazos en honor del Ministro optimista. Pero ahora recuerdo que la pólvora paga también su impuesto correspondiente, según el proyecto de nuevos presupuestos. LUIS ROYO VILLANOVA. U- I Dentro, en cambio, Morfep se disponía á encargarse por tercera vez del salón; como que se echaba encima la tercera noche toledana. -Se levanta la sesión- -dijo p o r ü n él Sr. Presidente. Un diputado protestó entre bostezos: -Que no se levante- -dijo; -que se acueste, porque ya es hora. Ya están nivelados los presupuestos. Acaso la nivelación sea más ingeniosa que real, más admirable que positiva, como la de esos niveles de agua que con moverlos un milímetro ya han perdido la horizontalidad, y la burbuja de aire que antes se balanceaba en medio del tubo, corre á ocultarse en uno de los extremos á la menor presión que ejerce sobre el otro u n dedo meñique; pero los njjmeros son números, y no he de ser yo quien merme la gloria det Ministro de Hacienda, comiéndome una partida cualquiera de Jas que encierran los nuevos presupuestos. El déficit aparece completamente enjuto á fuerza de retorcer y estrujar al contribuyente como estrujan y retuercen las lavanderas el paño mojado. Dicen malas lenguas que el ministro, imitando á la Verónica, ha estampado la cara al. país al querer enjugar su déficit; pero cada palo tiene que aguantar su vela, y cada español su tributo en una ó en otra forma. Por de pronto, los coches de lujo pagarán un impuesto crecido, si bien se les concederá el derecho de atrepellar á los viandantes, que para eso no pagan. El ministro ha debido decir, y habrá dicho bien: -Mi proyecto podrá llevárselo el diablo; pero, al menos, se lo llevará en coche. Pero eso del lujo es muy relativo. Para mi, verbigracia, una berlina de punto es un lujo como otro cualquiera. De modo que, si había de imperar mi criterio, no se libraría de la contribución ni siquiera el carro de la basura.