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A OCHO DÍAS VISTA Lo de Cuba. -Allano ha pasado nada. Nuestros separatistas. -Los hermanos Sartorius (intermedio cómico) Cuestiones de etiqueta. -Las señoras primero. La mujer en las Cortes, en el Ateneo y en la Academia. El Pinar de las defiómez. -Eltoldo de ídem id. San Isidro labrador, patrón de Madrid ¿y patrona de huéspedes? -Lagartijo en Zaragoza. I Ole mi tierra! La coleta de Lagartijo y la coleta de Napoleón. Por fortuna no ha sido nada lo del ojo. Cuando creímos que la manigua entera ardía por los cuatro costados en plena guerra separatista; cuando llegábamos á temer que todo nuestro ejército iba á ser poco para sofocar la insurrección naciente y andábamos á caza de barcos para llenarlos de tropa con que someter á los insurgentes, vinieron los telegramas tranquilizadores para calma y sosiego de nuestros espiritas conturbados. A tiempo llegaron las noticias frescas, verdaderamente frescos, porque venían chorreando por el cable. Si tardan uo poco más, Dios solo sabe á qué extremos nos hubiera conducido nuestro amor á la patria y nuestro entusiasmo por la integridad del territorio. ¡Abajo los de Cuba! -gritaron muchos patriotas amotinados junto á una fuente de vecindad. ¿Quién? ¿Turibiu? Es un separatista de marca. desde hace dos meses vive separado de su mujer. La intentona filibustera ha carecido de importancia. Los hermanos Sartorius se han presentado á indulto con armas y bagajes, y es probable que pronto debuten en Price ó en el circo de Colón. Sin embargo, el apellido de los cabecillas llegó á ponemos en cuidado. -i Sartorius! ¡Sartorius! ¿Serán esos chicos descendientes del caudillo cartaginés? ¿Tendrán también su cierva correspondiente? No sé si la cierva ha perecido. Pero el miedo de unos y otros ha sido verdaderamente cerval. La apertura de las Exposiciones históricas y la inauguración de la nueva Bols t de Comercio, han dado lugar á una porción de cuestiones de etiqueta, de las cuales han sido ocasión las señoras, según malas lenguas. A un hombre, poí más que ocupe elevada posición oficial, nada le importa verse postergado por un secretario tercero, con entresuelo, de cualquier embajada; pero cuando el hombre sirve de acompañante á varias señoras y ve que los guardias le cierran el paso, siente el desaire en ló más hondo y se crece delante de la policía porque En defensa de una dama Muere cualquier caballero, y aun quedan en el pecho español vestigios de la galantería castellana y del espíritu caballeresco de otras épocas. -No se puede pasar- -exclama el guardia con toda la cortesía que puede tener esa frase al tamizarse por un bigote despeinado. ¿Cómo que no? Y estas señoras, ¿se van quedar en la calle? -Yo no hago más que cumplir lo que me mandan. -Pero ¿no distinguen ustedes de sexos? -No, señor; la Ordenanza es neutra. Y todos los aguadores echaron á correr. Abajo los separatistas! -siguió gritando la turba desenfrenada. Y sólo entonces paró en su carrera el grupo de aguadores, presentando á uno de ellos ante la plebe desbocada. -Señores, por Dios- -exclamaron llenos de angustia- -no nos maltraten; aquí no hay más separatista que Turibiu. -Pero ¿quién se mete con vosotros, ni qué delito ha cometido este pobre? WJ Jh